La negra flor

Flores negras para Roddick (editada anteriormente por Plaza y Janés como “Flores negras para Michael Roddick) es una novela de espías firmada por Daniel Vazquez Sallés. Era su primera novela (es un libro del 2003) y ha resultado ser toda una sorpresa. En primer lugar porque dentro de los autores que cultivan el género en español no suelen abundar los que se decanten por los relatos protagonizados por espías, y después, porque me ha resultado una novela además de entretenida muy creible. También destacaría como un dato a tener en cuenta que era su primera obra publicada.
La trama empieza con un antiguo espía reonvertido en cocinero de categoría al que se le va desmoronando el mundo que había creado tras dejar los servicios de espionaje alemanes cuando a su restaurante llega un misterioso cliente.
El recorrido que debe hacer Roddick, nos catapulta a la Europa de la Guerra Fría y nos hace ver cuánto han cambiado unos personajes que en un momento dado tuvieron que desaparecer, unos, o cambiarse directamente de chaqueta, otros.
Si os van los relatos de espías o simplemente queréis pasar un rato entretenidos leyendo esta más que meritoria primera novela, Flores negras para Roddick puede ser vuestra elección.

Un rompecabezas con bomberos de por medio

Este libro es el quinto de una serie de diez que escribieron en la década de los sesenta Maj Sjöwall y Per Wahlöö y para muchas personas son el antecedente necesario para entender la cantidad de autores nórdicos que llenan nuestras estanterías de novelas negras.

 Sjöwall y Wahlöö se dedican en cada una de sus novelas a presentarnos esa parte de la sociedad sueca menos conocida, la parte oscura, y para ello, se sirven de un protagonista, Martin Beck que por perfil grisaceo recuerda mucho al Wallander de Mankell. Además, y esta es otra de las características de las novelas de Sjöwall y Wahlöö que también veremos reflejadas en otros autores nórdicos, es muy importante el equipo de trabajo y cómo se realiza, pudiendo ser considerado casi novela procedural.

 Me sorprende especialmente leer novelas escritas hace más de cuarenta años y comprobar cómo siguen de actualidad. Es cierto que aparecen por ejemplo personajes yugoslavos, que en el ambiente flota el olor a telón de acero, o que para los personajes las consecuencias de guerra está todavía a la vuelta de la esquina. Sin embargo, son novelas con ritmo, libros que son un fiel reflejo de la época en la que fueron escritos, y en mi caso, parada obligada para leerlos en el momento que RBA edita un nuevo volumen.

 En “El coche de bomberos…” se nos presenta una investigación a partir del estallido en plena noche de un edificio de varias plantas. Un hecho en apariencia accidental que se va poco a poco complicando y en el que tendrán que trabajar duro para poder hacer coincidir todas las piezas del puzzle. Por cierto, ¿por qué no llegaron antes los bomberos?…. pues tendrás que leerte el libro para saberlo.

 

Una chinada monumental

Ya ni me acuerdo cuándo conocí a Mankell. Sólo recuerdo que Tusquets empezó a editar la serie protagonizada por el inspector Kurt Wallander por la cuarta o quinta obra, y que no fue hasta que empezó el run-run de que eran libros que estaban bien hasta que se empezaron a editar ya de una forma rigurosa.

Mankell ha sido en el mercado editorial español el abanderado del bomm de los escritores y escritoras escandinavos. Mankell, Nesbö, Asa Larsson, Indridasson…… hasta el boom de la trilogía Millenium, tres obras que traspasaron la literatura de género para instalarse en lo más alto de las listas de ventas y en lugar destacado en las estanterías de muchas de nuestras librerías.  

Si bien valoro en Mankell el haber sido punta de lanza de la literatura negra europea y su popularización en el mercado español, a mi es un autor me ha acabado aburriendo. Así, pienso que las reflexiones de Wallander sobre la situación de la policía sueca o hacia dónde se dirige el estado del bienestar; la tristeza que me traslada el estilo del autor me han condicionado al hincarle el diente a este libro, en mi opinión muy denso y demasiado pretencioso. El libro es interesante cuando nos cuenta el periplo de unos protagonistas de origen chino que son raptados para trabajar en la construcción del ferrocarril estadounidense, pero cae en picado cuando se acerca al día de hoy, y sobre todo cuando nos describe la sociedad china.

Parece claro que no me ha hecho mucho tilín.

Burlando a la parca, pero con mucho arte

Hacía semanas que quería echarle mano a este libro ya que los comentarios y críticas que había leído hacían que pudiese ser catalogado como “prometedor”. Por el contrario, la promoción de la editorial vendiéndolo como un cruce entre “House” y “Los Soprano” no acababa de convencerme.

Pues bien. Acabado el libro he de decir que es una obra que no decepciona. Es literatura adictiva, de esa que te hace dejar otros compromisos y otras historias para seguir leyendo (lo cual, y ya que es algo que pasa de vez en cuando, se agradece).

Si tuviese que destacar algo de esta propuesta, sería sobre todo el humor. Negro, como todo el libro, de ese humor que hace que no se te quite la sonrisilla del rostro aunque te estén describiendo escenas auténticamente descabelladas.

Y es por ello que cuando se mezclan en la justa medida ingredientes como buena literatura negrocriminal y humor ¿qué nos queda?. Pues una obra en mi opinión totalmente recomendable y en este caso con un planteamiento muy original en el que en los capítulos impares vamos acompañando al protagonista en un infernal día de trabajo y en los pares nos va contando cómo ha llegado a esta situación.

A ver si os gusta y a ver si Anagrama nos regala con más aventuras de este tan original protagonista.

Congelamiento por bulerías

Hace unos días estuvimos viendo a La Macanita. La verdad es que el flamenco no es uno de mis géneros preferidos, e imagino que será porque siempre he asociado este tipo de música a la tele en blanco y negro, Lalola, Laurenpostigo….. e imagino que hay traumas que a veces son insuperables. Sin embargo, la ferviente recomendación de mi amiga Elvi hacía que por lo menos nos acercásemos al evento con curiosidad y casi con vocación terapéutica. 
 
Y vaya que si fue curiosa la historia. Para empezar, el teatro Ibáñez de Matauco con una entrada muy buena. Ya tenía noticias de que el ciclo flamenco del S XXI que organiza el Ayunta vitoriano suele estar muy bien, pero es que estaba casi petado…. y eso que en la calle habría su buen palmito de nieve y un frío de mil demonios.
 
La Macanita también se dio cuenta de lo del frío, y nos auguró una larga vida y un cutis mu güeno con eso del fresco. Imagino que la mujer ya sólo esperaba encontrarse con algún mamut al doblar una esquina.
 
Pero vayamos al lío. El concierto, muy bien. A la cantaora le acompañaron dos palmeros, que parecerá una chorrada pero le daban un aire muy molón a las canciones y un guitarrista, el Parrilla, que tocaba como un demonio. Qué velocidad y qué bien. La Elvi nos nos fue desgranando el intríngulis de las canciones a los menos puestos en cantes y en jondos (la Yuyu y el menda),  “que si esto es un fandango, lo otro un martinete…..” y se me fue pasando la hora escasa que estuvieron cantando y tocando en un voleo.
 
 
Pasamos pues con nota este acercamiento al mundo del flamenqueo y esperamos repetir…. a ser posible pronto.
Y mientras, a ver si consigo encajar aquí un video de La Macanita, que no se os quede pena en el alma por no oirla.
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