Literatura que huele a mar

Este ha sido, seguramente, el libro que más me ha gustado de los que tuve la oportunidad de leer en 2009. Este autor ya  me había dado buen rollo cuando leí “Ojos de agua”, su anterior obra, que era el inicio de una serie en la que el protagonista es el comisario Leo Caldas y cuyas tramas se han desarrollado (hasta la fecha) en Galicia.

 La playa de los ahogados se inicia con la llegada de un cadáver a una playa gallega. El prota, Caldas, tiene que lidiar con las peculiares características de las gentes de la mar mientras paralelamente se nos cuentan  los tiras y aflojas de Caldas con su padre, dueño de una pequeña bodega de excelente vino.

 Me parece especialmente interesante y divertida la relación entre el gallego Caldas y su ayudante, el aragonés Estévez. Aquí salen a flote un montón de tópicos regionales pero que en la novela funcionan muy bien. Teniendo en cuenta el carácter melancólico de Caldas, estas pinceladas de humor enriquecen la obra.

 Así pues, nos encontramos con una obra que huele a mar, a vino y a bruma y en la que la gastronomía tiene un papel destacable. Solo una cosa más: si no tienes prisa por hincarle el diente a este libro te recomendaría que leyeras antes la primera novela de la serie, “Ojos de agua”, una muy interesante novela que aun tocando una temática muy distinta, nos sirve para ir conociendo a los personajes y el entorno en el que se mueven.

 

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3 comentarios sobre “Literatura que huele a mar

  1. No era en Onda Vigo, sino en Cadena Ser Vigo. No era “Patrulla en las ondas” sino “Hoy por hoy Galicia”. No era Orestes, ni Carlos, ni nadie del Idílico, sino el responsable del Colectivo Colega, que agrupa a gays, lesbianas y entorno de la zona de Vigo. Denunciaba la última agresión homófoba ocurrida la madrugada del último sábado durante una verbena, alentada por la propia orquesta. No era Reigosa. Uno de los policías que intervino le espetó en la cara a la víctima: “eso os pasa por maricones”. No dijeron si era Rafa Estévez pero la ficción saltó una vez más a este lado de la ría.
    Estoy de vacaciones en Vilalonga, una aldea perdida de Pontevedra, cerca de la ría de Arosa, pero lo suficientemente lejos del bullicio de Sanxenxo. Me traje en la maleta “Ojos de agua”, la primera novela de Domingo Villar, y la he disfrutado con un albariño en la mano.
    He soñado la torre de Toralla, el cementerio de Bueu, las bateas de mejillones. He inventado el “Eligio” por la calle Príncipe y he buscado a Leo Caldas.
    Corro a encontrarle en “la playa de los ahogados”.

    1. Coño, Fer! Vaya lujo tenerte por aquí. Veo que te han gustado los ojos de agua…. así que prepárate, que “la playa de los ahogados” es un librazo de los buenos.
      Y a ver si hacemos el comentario postrero como dios manda, es decir, con una cañita en la mano.
      Un saludico

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