Bandejitas de jazzmón y queso

 El pasado viernes nos volvimos a acercar a la Fábrica de Tornillos de Miranda para asistir al concierto que todos los meses organiza la gente de Mirajazz.

La verdad es que desde la primera vez que acudimos hasta hoy ha aumentado de manera espectacular el número de personas que se acercan (nos acercamos) a ver qué concierto nos han programado. Así, al principio no nos preocupábamos por llegar muy pronto y solíamos echar unas cañitas antes de entrar, y ahora si no te andas un poco al loro tienes que ver el concierto desde el final de la sala. 

En esta ocasión tuvimos la oportunidad de ver a un músico mirandés, el batería Gonzalo del Val, liderando un trío en el que le acompañaban el contrabajo David Mengual y el pianista Marco Mezquida. A ellos se les unió a partir de la tercera o cuarta canción la cantante Celeste Alías. 

Dentro de toda la variedad de estilos que te puedes encontrar dentro del jazz, a mi el del viernes no era el que más me motiva, pero bueno, hay que reconocer que el conciertillo estuvo bastante bien. A mi me sorprendió especialmente Marco Mezquida, el pianista, que con sus veintipocas primaveras se manejó de maravilla. 

El concierto se dividió en dos partes (lo cual viene bien para prevenir la deshidratación del personal) y a mi me gustó más la segunda, más marchosilla y con más peso de los ritmos latinos, al punto que el concierto acabó con un par de boleros que hicieron que ya la gente acabase encantada con el grupo. Me llamó especialmente la atención lo bien que sonó el tema de Keith Jarret que tocaron antes de los boleros, pero no me quedé con el nombre del tema. 

Queda para alguna rama oculta de la sociología el explicar cómo se puede conseguir acercar a un concierto de estas características a alguien que es fan declarado del pop radical y la música electrónica atodotrapo. Ah, si, que se me olvidaba lo de las cervezuquis frescas y las bandejillas de embutidos variados para ir degustando mientras escuchas el concierto. Es evidente, pues cómo el jamón ha facilitado un motón el salto de Alaska a Miles Davis a mi amigo Danielito. 

Comentar por último que la gente de Mirajazz comentó antes de empezar el concierto que este año trasladarán el festival de jazz de Miranda de junio a noviembre, lo cual me parece una muy buena decisión, y que están preparando una programación muy potente para dicho evento. Pues qué decir; que nos pondremos el abrigo y allí estaremos.

Gonzalo del Val Trío + Celeste Alías

“Three Generations” 

Gonzalo del Val: Batería

David Mengual: Contrabajo

Marco Mezquida: Piano

Celeste Alías: Voz

Jazzmón y Queso

Foto de katiescrapbooklady

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Korrikalari Murakami

 

Estos dos últimos meses me ha costado especialmente acabar los libros que empiezo. Total, que como mi curro es de estar casi todo el día leyendo al final cuando llego a casa me cuesta un mundo coger el libro que siempre tenía a mano.

Empecé un libro de Anne Holt, el segundo que leía de esta autora, y nada. Me decidí por otro de Fred Vargas…. y tampoco. Al final me he decidido a salirme un poquillo del género negrocriminal y empezar un libro que no tiene nada que ver con lo que leo habitualmente. Así, es como llegué a “De qué hablo cuando hablo de correr” de Haruki Murakami.

Como no podía se de otra forma, me enteré que habían editado este libro en un blog de atletismo popular, y la verdad es que me sorprendió un poquito. Uno se imagina a los escritores que lee en las situaciones más diversas, que si documentándose en una biblioteca rodeado de libros, que si haciendo un trabajo de campo en la cocina de un restaurante de última generación, que si asistiendo a algún seminario de armas de fuego o vete tu a saber qué…. pero ¿corriendo?.

Como yo también he sido aficionado algunas temporadas al vicio del deporte aficionado y me ha tocado ir a alguna carrerilla popular mayormente a hacer bulto, pues me produjo verdadera curiosidad el ver qué me podría contar este autor nipón.

La verdad es que el libro no me ha encandilado demasiado. El Murakami es una máquina, y me estoy refiriendo al correr, pero no me ha cautivado demasiado lo que me cuenta, ni por qué no decirlo, el cómo lo cuenta. Me parece bien que un autor de éxito como él escriba unas “memorias de corredor”, o que vaya explicando lo que escribe o por qué hace las cosas tomando como referencia esta peculiar afición, pero así como he podido compartir algunas cosas de las que me cuenta (el cansancio por los entrenamientos, la autoexigencia, los nervios cuando vas a empezar a “entrar en competición”…. con otras de sus reflexiones no me he encontrado para nada de acuerdo.

Imagino que esta es una obra pensada para sus incondicionales, o para gente que como yo, han llegado a él por compartir una afición, pero a mi este libro no me llegado a cautivar. Habrá que intentarlo con alguna otra de sus obras.

Para acabar quiero acordarme de mi amigo Fuli que el domingo consiguió acabar el MAPOMA, el marathon de Madrid sin que dicha carrera acabase con él. Es cierto que le dejó la honra y el orgullo por los suelos, pero eso se recupera tras ingerir las primeras cañas.

Y simplemente recordar que corredores populares como el Fuli o como yo mismo, del subgrupo “corredor basura” somos terriblemente necesarios, hasta el punto de que si no existiésemos nos tendrían que inventar.

Si no, ¿qué mérito tendrían los buenos?

(De esto es de lo que yo hablo cuando hablo de correr)

De qué hablo cuando hablo de correr
Haruki Murakami
Tusquets Editores, 2010