Archivo mensual: julio 2010

Pinetop Perkins – After hours

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Monté en mi coche y puse una casete de Pinetop Perkins. Blues after hours. Para bajar otra vez al centro.

Marsella blues, era siempre lo que mejor me venía.

Me desvié por el littoral. Por las horrorosas pasarelas metálicas que los consjejos paisajísticos de Euroméditerranée querían destruir. En ese artículo de la revista Marseille, hablaban de “una fría repulsión resultante de ese universo de máquinas, de hormigón y de armazones remachados por el sol”. ¡Hay que ser gilipollas!.

El puerto era magnífico desde ese lugar. Te lo comías con los ojos. Los muelles. Los cargueros. Las grúas. Los ferries. El mar. El Castillo de If y las islas Frioul a lo lejos. Todo era de agradecer.

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IZZO, Jean-Claude. En Soleá. Madrid: Akal, 2005. p. 92

Pinetop Perkins – After hours (whith Sammy Lawhorn)


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El quarterback no tiene quien le escriba

 

RBA le está dando en los últimos meses un aire nuevo a su colección serie negra y gracias a ello están reeditando algunas obras que tenían en antiguos formatos y editando obras nuevas de autores habituales en su catálogo. Este es el caso de Harlan Coben.

Harlan Coben es uno de los autores más cuidados por este sello, y para eso no hay más que ver el número de monografías que tienen ya publicadas, así que aprovechando que parece que van a editar toda la serie Myron Bolitar, me he decidido a ir releyendo los que ya tenía mientras van editando los nuevos títulos o los que ya eran inencontrables.

Motivo de ruptura es la primera novela de esta serie, en la que se nos presenta a sus protagonistas; un agente deportivo (Myron Bolitar), antigua promesa del baloncesto profesional estadounidense que tiene una agencia de representación deportiva en la que colabora su amigo y escudero Win, algo así como un mago de las finanzas. Como estos chicos son muy listos, les ha dado tiempo entre otras cosas a ser agentes del FBI, con lo que todo el tema de manejo de explosivos, artes marciales o cómo desmontar una bomba atómica lo controlan al dedillo.

Así, a lo largo de las sucesivas entregas, iremos pasando por novelas ambientadas en el mundo del fútbol americano, el tenis, el golf o el baloncesto, mientras vamos comprobando cómo van evolucionando y creciendo los personajes. Eso sí, todo contado con un ritmo muy vivo, como si estuviésemos viviendo una peli de acción en la que los diálogos son continuos y trufados con el peculiar sentido del humor de los protagonistas.

Quedémonos por ahora con Motivo de Ruptura, una novela en torno al mundo del fútbol americano pero que como en todas las novelas de esta serie no es más que una excusa para presentarnos toda una historia de aventuras tintadas de negro donde la sorpresa siempre está a la vuelta de la esquina y donde casi siempre, y he dicho casi, ganan los buenos.

Harlan Coben

Motivo de Ruptura

Traducción: Xabier Llobet

RBA, 2010


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Piedras en los bolsillos

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…En una ocasión oí a un viejo indio hablar de una de la tradiciones de su tribu, creo que eran kiowas. Cuando tienen problemas, se guardan una piedra en el bolsillo, mejor si es algo pesada, y ahí la llevan hasta que resuelven sus dificultades. Entonces, la dejan y continúan su vida más ligeros y aliviados. Guárdate la piedra en el bolsillo. Y consérvala hasta que sepamos lo que le ha ocurrido a Hàkan.

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MANKELL, Henning. En El hombre inquieto. Barcelona: Tusquets, 2009. p. 111

La foto en Flckr es de Vvillamon

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Un Chacal en Barcelona

 

Lo normal es que no conozca de nada a las personas a las que leo, pero Carles Quílez es una excepción por partida doble. Por un lado porque en una de mis visitas a la librería Negra y Criminal de Barcelona tuve la ocasión de que me firmase un ejemplar de Asalto a la Virreina una novela escrita a cuatro manos con Andreu Martín (tengo un especial recuerdo de un guardia civil que se llamaba Molero que era un personaje tremendo, brutalmente tremendo). Me hizo especialmente gracia que su hija me hizo un dibujillo al lado de la dedicatoria del padre con un desparpajo y una naturalidad asombrosa. La chavalilla promete, por lo menos como ilustradora. Ah, y también he podido seguir los pasos a Carles Quílez a través de las crónicas de tribunales que hacía para la cadena SER hasta hace unos meses.

En La soledad de Patricia Carles Quílez saca a relucir toda su experiencia como periodista de la crónica negra barcelonesa, y a partir de una noticia vivida en primera persona estructura esta novela, que en muchas ocasiones parece un remake de la peli Chacal en el que los protagonistas no son gendarmes de la France o federales estadounidenses sino Mossos d’Escuadra y periodistas de una Barcelona muy actual en la que también aparecen personajes que pueden salir en cualquier telediario como espías o miembros corruptos de la judicatura.

Si bien la figura del periodista como motor del relato negro es algo bastante habitual y para eso no hay más que recordar al Mikael Blomkvist de la trilogía Millenium o al Jack McEvoy de Michael Connelly sin olvidarnos de personajes más cercanos como el Gálvez de Jorge M. Reverte o a Olga Lavanderos, la intrépida reportera a la que da vida Paco Ignacio Taibo II, Quílez nos hace ver que conoce bien sus oficios (el de periodista y el de escritor), y además tiene el valor de darle el mando de la historia a una mujer, y esto, algo no tan habitual, es todo un acto de valentía.

Como dice el autor en la nota previa al comienzo del libro “La soledad de Patricia es un libro honesto. Tanto Patricia como yo nos hemos desmaquillado para poder escribirlo”…… y yo no puedo estar más de acuerdo.

 

Carlos Quílez

La soledad de Patricia

RBA, 2010

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Ryan Adams – Come Pick Me Up

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Aquella tarde, dejé a Rachel trabajando en su estudio y me dirigí a Portland. Como tenía en el maletero del coche las zapatillas de deporte y el chándal, pensé que me vendría bien ir a One City Center y castigarme dando un par de vueltas a la pista. Pero, en vez de eso, acabé merodeando por las calles y echando un vistazo en la librería de viejo de Carlson & Turner’s, que estaba al final de Congress Street, y desde allí bajé al Old Port y entré en Bullmoose Music. Compré el nuevo disco de Pinetop Seven, Bringing Home the Last Great Strike; un ejemplar promocional de Heartbreaker, de Ryan Adams, y Leisure and Other Songs, de un grupo llamado Spokane, porque estaba liderado por Rick Alverson, que fue líder de Drunk y que hacía la clase de música que te apetecería escuchar cuando tus viejos amigos te fallan o cuando vislumbras a una antigua novia en la calle de una ciudad cogida de la mano de otro y mirándolo de una manera que te recuerda el modo en que antes te miraba a ti. Aún quedaban turistas, la última avalancha del verano. Las hojas no tardarían en mostrar todo su esplendor y la siguiente avalancha llegaría para admirar cómo las hileras de árboles se extenderían como un gran incendio rojo hacia el norte, hasta alcanzar la frontera de Canadá.

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CONNOLLY, John. En: El camino blanco. Barcelona: Tusquets, 2006. p. 58

Ryan Adams – Come Pick Me Up


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Entrañable navidad islandesa

 

 

La Voz es la tercera novela de la serie Erlendur del autor islandés Arnaldur Indridason. Este es uno de los autores que han llegado a nuestras librerías subidos a la ola del éxito de la novela negra de los países nórdicos y me parece que esta tercera novela es la que más me ha gustado de las tres (aunque tampoco es que me haya echado a las calles a festejar su lectura). Si La mujer de verde me pareció interesante, esta me ha parecido más fresca, menos densa. Me ha parecido que se dejaba leer mejor.

El protagonista me recuerda mucho a Wallander, el personaje de Henning Mankell por varios motivos: por la tristeza que destila, por la soledad en la que vive, por el desastre familiar que acarrea….. sólo que el caos familiar está mucho más acentuado en Erlendur y el personaje es bastante más borde. También es cierto que le diferencia su afición por las historias de personas desaparecidas y cómo va asumiendo un hecho trágico de su infancia según va evolucionando el personaje.

La trama de esta obra se desarrolla en la Navidad de Reykjavik cuando en un hotel aparece desnudo y acuchillado un hombre vestido de Papá Noel. Como se puede ver, un inicio prometedor. Y para completar el cuadro, Erlendur decide hospedarse en el hotel, no se sabe muy bien si por seguir la investigación de cerca o porque está terriblemente colgado ante la llegada de la Navidad.

En ocasiones, recuerdas una novela por una canción que se repite durante el desarrollo de la misma o porque lo que estás leyendo lo relacionas a un autor, a una melodía o incluso a un estilo de música. En este caso, mientras leía no podía dejar de pensar en la canción que Kiko Veneno tiene sobre Joselito “Yo soy Joselito, el de la voz de oro”. Y tú me preguntarás: ¿y qué tiene que ver el pequeño mercenario con un personaje que muere en un sótano de Reykjavik medio vestido de Papá Noel y con un condón estratégicamente preparado para la ocasión? Pues para eso vas a tener que acercarte al mundo de Erlendur a ver qué te parece a ti.

Arnaldur Indridason

La Voz

Traducción: Enrique Bernárdez

RBA, 2010

 

 

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Alambres

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Las mareas de peones que iban y venían  se regían por el sol, del mismo modo que las del océano obedecen a la luna. Era octubre, el mes más activo del año, y el cobertizo estaba lleno de hombres. Devon no tenía ningún trato con ellos, pues no sabían inglés y Estivar le había disuadido de que intentara hablarles con su español de escuela secundaria. Devon no sabía cómo se llamaban ni de dónde venían. Menudos y hambrientos, pululaban por sus campos como ratones. “Habrán sido un par de espaldas mojadas”, comentó uno de los agentes. “Seguramente lo asaltaron, y después lo mataron y lo enterraron en alguna parte.” “Aquí no hay espaldas mojadas”, cortó, tajante, Estivar. A Devon le explicaron que el agente era un hombre muy ignorante, porque el término espalda mojada sólo se aplicaba en Texas, donde el límite entre México y Estados unidos era el Río Grande; en California, donde la línea divisoria eran kilómetros y kilómetros de alambradas, a los que entraban ilegalmente se los llamaba alambres.

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MILLAR, Margaret. En Más allá hay monstruos. Barcelona: RBA, 2010. p. 9

La foto en Flikr es de arugatse

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