Alambres

(…)

Las mareas de peones que iban y venían  se regían por el sol, del mismo modo que las del océano obedecen a la luna. Era octubre, el mes más activo del año, y el cobertizo estaba lleno de hombres. Devon no tenía ningún trato con ellos, pues no sabían inglés y Estivar le había disuadido de que intentara hablarles con su español de escuela secundaria. Devon no sabía cómo se llamaban ni de dónde venían. Menudos y hambrientos, pululaban por sus campos como ratones. “Habrán sido un par de espaldas mojadas”, comentó uno de los agentes. “Seguramente lo asaltaron, y después lo mataron y lo enterraron en alguna parte.” “Aquí no hay espaldas mojadas”, cortó, tajante, Estivar. A Devon le explicaron que el agente era un hombre muy ignorante, porque el término espalda mojada sólo se aplicaba en Texas, donde el límite entre México y Estados unidos era el Río Grande; en California, donde la línea divisoria eran kilómetros y kilómetros de alambradas, a los que entraban ilegalmente se los llamaba alambres.

(…)

MILLAR, Margaret. En Más allá hay monstruos. Barcelona: RBA, 2010. p. 9

La foto en Flikr es de arugatse

2 comentarios

Archivado bajo Cuentitos Negritos

2 Respuestas a “Alambres

  1. La novia del Corto Maltés

    Me ha encantado el post!
    La foto es tb preciosa!
    Me gusta esta nueva línea.

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