Aves nocturnas

(…)

Bosch descubrió otra afinidad con Eleanor Wish cuando se volvió y vio, en la pared donde estaba el sofá, una reproducción en un marco negro de Aves nocturnas, de Edward Hopper. Aunque Bosch no lo tenía en casa, conocía el cuadro y a veces pensaba en él cuando se hallaba inmerso en un caso o en una vigilancia. Había visto el original en Chicago y lo había contemplado durante casi una hora. Un hombre callado y misterioso, sentado en la barra de un café, está mirando a otro cliente muy parecido a él. La diferencia reside en que el segundo está con una mujer. De algún modo Bosch se identificaba con el primer personaje. “Yo soy el solitario -pensó-. El ave nocturna.” Se dio cuenta de que el cuadro con sus tonos oscuros y sus sombras, no pegaba en aquel apartamento. Su negrura contrastaba con los colores pastel de la habitación. ¿Por qué lo tenía Eleanor? ¿Qué veía en él?

(…)

CONNELLY, Michael. En: El eco negro. Barcelona: Roca bolsillo, 2010. p. 237.

La imagen en Flickr es de bredlo

2 comentarios

Archivado bajo Cuentitos Negritos

2 Respuestas a “Aves nocturnas

  1. ¡Uf! Pedazo de texto que pienso intertextualizar, si me lo permites. Aves Nocturnas. Subidón, subidón, como el anuncio de la Red 6000

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