La violetera

  

La primera noticia que tuve de esta novela fue a través de un comentario bloguero de Montse Clavé, la librera de Negra y Criminal, una pequeña (pero matona) librería ubicada en la Barceloneta y que para mí es algo así como la Capilla Sixtina del género negro. Aquellas personas amantes de la literatura policíaca han de peregrinar alguna vez hasta sus estanterías y allí comprobarán que la calidad de su fondo bibliográfico (aun siendo enorme) no llega a ser comparable con la calidad humana de Montse, Paco & Cia. Y esto, dejando al margen la cuestión gastronómica, que mejor lo dejamos para otra ocasión. (Y es que allí, el mejillón, lo bordan). 

La recomendación de Montse y el saber que Ojos violeta era editada por Mondadori en la colección Roja & Negra, una colección que ha tenido muy buenas críticas fueron suficientes para que la curiosidad pudiese a la vagancia. 

Ojos violeta es un libro distinto dentro del género negro, para empezar porque el planteamiento toma elementos de la ciencia ficción. Es un libro a caballo de los dos géneros en el que se nos plantea un mundo muy parecido al actual en el que hay una serie de personas con unos poderes especiales, los violeta, que tienen el don de poder comunicarse con los espíritus de las personas muertas. Estos, los violetas, son utilizados para poder conocer la identidad de los asesinos preguntando directamente al finado. El combinar a la bruja Lola o a Aramís Fuster con el poder judicial hemos de convenir que traspasa la mera ciencia ficción para caer de lleno en la literatura de terror. 

Sin embargo, la cosa se complica porque hay alguien que empieza a cargarse a los violetas, y la protagonista, Natalie Lindstrom, una violeta muy particular, tiene que ponerse a investigar mano a mano con un miembro del FBI. 

Esta novela es una novela interesante y entretenida. Además, viene bien encontrar obras que se atreven a ir a los lindes del género y a mezclarse con lo que pase por allí. Además, el personaje de Natalie es muy interesante y promete futuras aventuras, ya que como nos cuenta Rodrigo Fresán (otro puntazo su participación en esta colección) en el prólogo, esta novela es la primera de una serie de al menos cuatro en las que iremos viendo tanto cómo va evolucionando la propia Lindstrom, como la historia de los violetas y que se supone se irán editando en los próximos meses. 

Y yo, mientras me quito las lentillas de colores de los ojos y dejo en su sitio la peluca que me da aspecto de persona respetable y disimula las conexiones termopowercoaxiales, os animo a que echéis un ojo a las cosas que le van a pasar a Natalie. Esperad, que parece que alguien quiere entrar en mi cabeza…… 

Stephen Woodworth

Ojos violeta

Traducción de Ignacio Gómez Calvo

Mondadori, 2009 


 


Un comentario sobre “La violetera

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