Donde la tortuga criminal siempre vence a la liebre

Me decidí a comprar este libro sobre todo porque el autor es uno de los guionistas de “The Wire”, el serial televisivo sobre el que más veces he leído es “la mejor serie de la historia de la televisión”. Bueno, luego te enteras que por The Wire han pasado un montón de guionistas prestigiosos, entre ellos gente de lo más granado en esto de lo negrocriminal (George Pelecanos, David Simon, Dennis Lehane…), pero es indudable que mientras leía esta novela no me podía quitar de la cabeza a muchos personajes de la tele: McNulty, Bunk, Lester, Kima, o a los tremendos Omar o “Bubbles”.

Alguna vez he intentado que mis amigos a los que creo que les pueda gustar este tipo de pelis se enganchen…. pero es en vano. Me dicen que “es que no es mi estilo”, “es que no pasa nada”…. y es verdad. La grandeza de este universo es eso, el mostrarnos la cotidianidad, pero al ritmo que marca la desesperación y la falta de futuro, esto es, despacito. ¿Para qué correr si hoy no va a pasar nada que nos saque de la miseria?. O pasando al bando de los polis: ¿Cuánto les cuesta montar una escucha en condiciones? Pues eso, una eternidad.

The Wire es puro policial procedural. Nos enseña cómo funciona una comisaría, lo importante que es el trabajo en equipo… pero no solo en el bando de los polis. También nos enseña cómo se organizan los traficantes, cómo se relacionan entre ellos… cómo matan…. pero todo lleva su cadencia; lenta y tranquila. Parece que no pasa nada, y ese ritmo tranquilo te va atrapando.

No lo he dicho, pero The Wire es una serie muy triste y muy dura, en la que el clásico mensaje esperanzador que suelen dejar muchas pelis estadounidenses por aquí no se deja ver. Por cierto, hace poco oí en un programa de radio a Lorenzo Silva comentando que él veía esta serie con sus hijos porque creía que tenía un valor educativo indudable. Un punto para Silva.

De todo lo que he visto me quedo con dos momentos que me parecieron simplemente sublimes:

  • La escena en que Mcnulty y Bunk llegan a la escena de un crimen y se pasan un par de minutos analizando el terreno diciendo solamente “joder”!!.
  • El primer capítulo de la segunda temporada, cuando se presenta la vida de los trabajadores del puerto de Baltimore.

Y en el libro os vais a encontrar algo parecido. Es un libro en el que la historia se va deslizando lentamente, tediosamente en ocasiones, y en el que la tristeza y la desesperanza campan por sus fueros. Como en The Wire.

Richard Price

La vida fácil

Traducción de Carlos Milla Soler

Mondadori, 2010

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