Equilibrio

(…)

Deditos McBride se quedó sentado y sonrió en silencio, formando una oscura mole amable pero amenazadora en un rincón. Las conversaciones no eran su fuerte; se había ganado su reputación haciendo que otros hablaran. El origen del apodo “Deditos” se relacionaba con un método de tortura. Consistía en quitarle los zapatos y los calcetines a la víctima, hacer uso de un cortador de pernos y recitar, con un humor irónico sorprendente, “este cerdito fue al mercado”. Al parecer Deditos dejaba el dedo gordo de cada pie para el final.

 -Les doy la oportunidad de que hablen antes de atacar el dedo gordo -me había explicado el por lo general lacónico McBride en una ocasión-. A menos que le señor Sneddon indique que no quiere que la persona en cuestión vuelva a caminar nunca más. No se puede mantener el equilibrio sin ese dedo, ¿sabe?-

-Qué interesante -había respondido yo.

-Sí… -El rostro de Deditos, grande y lleno de cráteres como la luna, resplandecía con un orgullo casi infantil-. Lo leí en el Reader’s Digest.

(…)

RUSSELL, Craig. En: Lennox. Barcelona: Roca editorial, 2010. p.41

La imagen en Flickr es de bronx.

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2 comentarios sobre “Equilibrio

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