Absenta

(…)

-¿Has probado la absenta?

-No. A decir verdad, tampoco la cocaína, ni el peyote ni el LSD.

-No tenemos peyote ni todo lo demás, pero absenta sí. Te apetece probarla? Es legal.

Contesté que sí, que me apetecía probarla, y ella le dijo a Matilde, la camarera que atendía la barra, que nos sirviera absenta para dos. Matilde, que no es una persona precisamente locuaz, hizo una señal imperceptible con la cabeza y, apenas unos minutos después, teníamos ante nosotros dos vasos con un líquido verde, un vaso con azucarillos y una jarra de agua.

-¿Qué se hace con todo esto? -pregunté.

-¿Has probado el pastis?

-Si.

-El método es el mismo. Este licor, puro, tiene sesenta y ocho grados. Se diluye con tres o cinco partes de agua y, si se quiere, se le añade un azucarillo.

Seguí sus instrucciones, lo probé y me gustó.

Diablos, me gustó mucho y me preparé otro enseguida.

-Zola decía que, cuando hace su aparición la absenta, la cosa siempre acaba con hombre borrachos y mujeres que se quedan embarazadas. Por fin entiendo lo que quería decir.

(…)

CAROFIGLIO, Gianrico. En: Las perfecciones provisionales. Madrid : La esfera de los libros, 2010. p. 137

Laimagen en Flickr es de Juan R Correa

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