Gyrus fusiforme

(…)

-¿Cómo están las cosas allí arriba?

Beate dejó los maletines delante de la puerta verde del ascensor y le echó una rápida ojeada.

-Yo creía que uno de tus principios era mirar primero y preguntar después -dijo pulsando el botón de llamada.

Harry asintió con la cabeza. Beate Lønn pertenecía a esa parte de la humanidad que se acuerda de todo. Era capaz de recitar detalles de casos criminales que a él se le habían olvidado hacía mucho y que habían sucedido antes de que ella empezara en la Academia de Policía. Además, tenía muy desarrollado el gyrus fusiforme, esa parte del cerebro que hace que recordemos las caras. Un gyrus fusiforme que había dejado atónitos a los psicólogos que lo habían puesto a prueba. Sólo faltaba que se acordara también de lo poco que Harry había tenido tiempo de enseñarle mientras trabajaron juntos durante la oleadas de atracos del año anterior.

(…)

NESBØ, Jo. En: La estrella del diablo. Barcelona: RBA, 2010. p. 28

La imagen, en Flickr, es por Dance Party Duo

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