David Gray – Please Forgive Me

(…)

Albóndigas de pollo sabrosas. Esto iba bien. Quiero decir el nombre. Leí la receta y me alegré de ver que disponía de los ingredientes.

Antes de empezar abrí una botella de Salice Salentino, lo probé y luego busqué un CD para escuchar mientras cocinaba.

Whiteladder

Puse en marcha el ritmo sincopado de Please Forgive Me y luego, casi enseguida, llegó la voz de David Gray. Me quedé escuchado cerca de los altavoces hasta que llegó la parte de la canción que me gustaba más.

I won’t ever have to lie

I won’t ever have to say goodbye

Every time I look at you

Every time I look at you

Entonces regresé a la cocina y me puse manos a la obra.

(…)

CAROFIGLIO, Gianrico. En: Testigo involuntario. Barcelona, Ediciones Urano, 2010. p. 104

David Gray – Please Forgive Me

Asuntos demasiado internos

Ian Rankin es hoy por hoy uno de los autores más famosos del género negro europeo, y gran parte de esta fama se la ha labrado fundamentalmente con la serie del comisario Rebus, un personaje del que por aquí hemos hablado muy poquito porque la serie la dio por finiquitada el autor cuando este blog daba sus primeros pasos pero de cuyo personaje somos unos impenitentes seguidores. Del club de fans, vamos.

Tras acabar la serie Rebus, leí hace un tiempo Puertas abiertas, una obra en la que Rankin no abandonaba su Edimburgo querido, pero que sí nos contaba una historia que no tenía nada que ver con lo que nos tenía acostumbrado: un grupo bastante extravagante e imposible que organiza un plan para saquear algunas obras de la National Gallery of Scotland, una de las pinacotecas más importantes de Europa.

Y tras cerrar esa puerta, le ha tocado el turno a Fox, un nuevo personaje de Rankin que es un detective de asuntos internos, que también se mueve por Edimburgo y con el que el autor ha creado un nuevo mundo, muy alejado de lo que era Rebus, su personaje fetiche.

En principio la historia pintaba bien, ya que se mezclan distintas historias que irán confluyendo a medida que se va desarrollando el argumento: una investigación a un compañero acusado de pedofilia, los problemas de su hermana, que vive con un maltratador, una historia de corrupción más profunda de lo que parece…. pero a mi no me ha gustado demasiado Fox. Rankin ha organizado una trama muy complicada en la que por momentos me he perdido, y su personaje principal no me ha acabado de enganchar. Me parece alguien bastante soso, al que le falta la contundencia y el punto de desesperación del que novela tras novela hace gala Rebus y al que también le faltan las referencias constantes de Rebus a la música y a la cultura que a él le gustan.

Leí hace poco en Mis detectives favoritos, uno de mis blogs de referencia, que el próximo otoño verá la luz la segunda aventura de Fox. A ver si tengo la oportunidad de echarle un ojo, y a ver si a la tercera va la vencida y consigo leer otra novela de Rankin que me emocione. Y es que con este autor hay que tener paciencia, ya que hasta él mismo reconoce que no le pilló el punto a Rebus hasta la octava novela, Black and Blue. Paciencia, pues.

Ian Rankin

Asuntos internos

Traducción de Francisco Martín Arribas

RBA, 2010

(Serie Negra ; 79)

Mafia

(…)

Sabía algo sobre la mafia rusa, pero no mucho. La mafia italiana, a pesar de que se la siguiera glorificando en películas y series de televisión como Los Soprano, había sido muy diezmada, y no solo en Nueva Cork, sino en todo el país. Las familias de Cleveland, que contaban con un poder considerable durante los días de la Pizza Connection de los setenta y los ochenta, prácticamente habían desaparecido del mapa. Desde la caída de la Unión Soviética, las mafias rusas se habían convertido en una fuerza mucho más poderosa en el crimen organizado americano. Sabía que el FBI tenía una unidad anticrimen y trabajaba con algunos detectives de la policía de Cleveland, pero yo nunca había sido uno de ellos. Si el nombre de Dainius Belov había llegado a mis oídos en alguna ocasión, estaba claro que no había calado hondo en mi mente.

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KORYTA, Michael. En: Esta noche digo adiós. Barcelona: Random House Mondadori, 2010. p. 68

La imagen, en Flickr, es de joluka

Cuesta abajo y sin frenos

En caída libre es como me leí las tres novelas de Rosa Ribas protagonizadas por la inspectora Cornelia Weber-Tejedor. Me fueron gustando tanto que las devoré en un suspiro. Luego, he intentado espaciar los comentarios para no ser demasiado machacón, pero tengo que reconocer que para mí conocer a Rosa Ribas ha diso todo un todo un descubrimiento, y creo reconocer en Rosa a una novelista con un tremendo presente y un apasionante futuro. Toda una dama del crimen patrio aunque viva en tierras germánicas.

Y yendo al grano, En caída libre es la tercera novela de la serie. En anteriores episodios puedes leer lo que se comentó por aquí de Entre dos aguas, la puesta de largo de Cornelia en materia negrocriminal y Con anuncio, la confirmación de que estábamos ante una gran novelista y un gran personaje. También podrás encontrar algún cuentito negrito y alguna entrada en el Karaoke kriminal con Cornelia y su cuadrilla como protagonistas.

En algún comentario reciente he escrito que un escritor tan famoso como Michael Connelly suele llevar a sus personajes, sobre todo a Harry Bosch al límite. Algo parecido le pasa a Rosa Ribas y a Cornelia. No le deja que se instale, no le deja que descanse, no le deja que se acomode; hace que se mueva para resolver sus dudas…. y sobre todo hace que el personaje evolucione.

Y en este movimiento y en esta continuo cambio, nos encontramos con que esta novela es una historia de huida. De una supuesta huída hacia delante de Cornelia que, en un momento de su vida en el que todo son dudas y en el que no se encuentra especialmente contenta consigo misma aprovecha una oportunidad que le ofrece su trabajo para dar una vuelta de tuerca a su profesión, a su vida y a su rutina diaria. Así, con la excusa de resolver un caso, se tendrá que infiltrar entre las trabajadoras de la limpieza del aeropuerto de Frankfurt para descubrir una red contrabando de drogas.

Y Rosa Ribas nos va contando, despacito, los primeros pasos de la investigación, para posteriormente describirnos el penosos trabajo que supone para Cornelia ganarse la confianza de sus compañeras, que sus jefes vean que puede ser una mujer apta para darle a su faena diaria un plus…. Pero todo esto con tranquilidad y sin prisa, que el proceso de infiltración no es algo que se en un momento y sí algo lento y laborioso.

Paralelamente, mientras avanza la investigación vamos siendo espectadores del deterioro personal de la protagonista: de cómo va descuidando el lugar en el que vive, de cómo deja tirado a su hermano con toda la responsabilidad de los problemas que tienen sus padres, de cómo se esconde a la hora de tomar decisiones sobre su vida personal y de cómo acaba olvidándose de su propia salud.

Esta novela, pues, además de una novela negra tan buena como sus predecesoras, es un relato sobre la caída en barrena de su protagonista al pozo de la dejación. La descripción de un proceso lento aunque implacable que va ocurriendo de forma paralela a una investigación policial en la que también tienen protagonismo los aviones y algunas de las personas que trabajan y hacen posible que puedan despegar del suelo.

Rosa Ribas

En caída libre

Viceversa, 2011

Linguine al pesto

(…)

Le serví linguine al pesto. Con mucho parmesano. Su humor había mejorado, aunque seguía sintiéndose débil. Y fastidiada por un persistente prurito en cara y manos.

—Estás somatizando el estrés de estos días —comenté. Se te pasará pronto. Cuando volvió por la tarde, el prurito había empeorado y se le había extendido al pecho y a las ingles.

—Vete a mi casa. Llegaré lo antes posible. Y no comas demasiado, a lo mejor es una intoxicación. En la nevera hay yogures.

 (…)

CARLOTTO, Massimo. En Hasta nunca, mi amor. Barcelona: Emecé editores, 2011. p. 166

Linguine al pesto (El rinconcito de Maryam)

Elbow – Station Approach

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Wolf le pasa el porro a Tamara. Ella hace un gesto negativo con la cabeza y dice que tiene lo ojos demasiado secos, no puede fumar más, pues luego tendría que ir a cuatro patas hasta el equipo de música para cambiar el CD. Wolf intenta darle una palmadita en el trasero, pero falla por medio metro. Frauke empotra su cabeza contra el muslo de él. Tamara pone Elbow. Guy Garvey canta “I haven’t been myselft of late, I haven’t slept for several days”. A Wolf le parece que ese hombre sabe lo que dice. Tamara dice que en su último orgasmo sintió olor a flores. Lo que no dice es que durante su último orgasmo estaba sola bajo la ducha, pensando en un actor. Wolf tampoco quiere saber más detalles. Siente la respiración de Frauke en su muslo e intenta reprimir su erección. Suena la cadena del váter. Kris sale del baño y se detiene bajo el marco de la puerta. Observa a sus amigos como si no los hubiera visto en varios días. Luego dice:

—¿Podéis imaginaros lo que echa en falta la gente ahí fuera?

(…)

DRVENKAR, Zoran. En Sorry. Barcelona : Seix Barral, 2011. p. 56

Elbow – Station Approach

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El beso de Glasgow

(…)

—Tú estabas esta noche en casa de Calderilla. ¿Qué negocios te traías con el tipo? ¿Te había pedido que husmearas un poco para él?.

—Solo husmeaba a su hija, si acaso. Puro placer, nada de negocios.

—¿Seguro? —Sneddon me miró entornando los ojos y bajando la cabeza. Así solo se le vía la frente, lo cual era una ventaja en Glasgow. Atenas había sido la cuna de la democracia; Florencia había dado al mundo el Renacimiento; Glasgow había llevado a su máximo refinamiento el arte del cabezazo: el Beso de Glasgow, como lo conocían cariñosamente en todas las naciones del mundo—. Me cabrearía de verdad si no fueras del todo sincero conmigo.

(…)

RUSSELL, Craig. En: El beso de Glasgow. Barcelona: Roca editorial, 2011. p. 27

La imagen, en Flickr, es de shellac