Amistad moldeada con barro

Creo recordar que fue el anterior libro de Montalbano, La pista de arena, uno de los primeros sobre los que se me ocurrió escribir unas líneas en la Negra con puntillo, hace ya de esto unos cuantos meses. Y si no me falla la memoria, diría que aquellos primeros renglones los titulaba “Llega Camilleri, llega el veranito”. Eso, o al revés, que tanto monta.

Pues bien, aunque por estas tierras norteñas nos esté costando, parece que vuelve a llegar el veranito y aquí tenemos de nuevo al tándem Camilleri-Montalbano dándose una vuelta por aquí. En esta ocasión, y como casi siempre ocurre con las aventuras del comisario más famoso de Sicilia, todo empieza de forma casi casual. Casualmente aparece un cadáver difícil de identificar en un campo de arcilla y casualmente la historia se va a ir enredando y complicando hasta el punto de que el comisario tendrá que utilizar todas sus dotes de encantador de serpientes y toda su capacidad para moverse en el sistema y fuera de él para conseguir que se haga justicia… o algo parecido.

Como curiosidad, diré que adquirí el ejemplar a los pocos días de publicarse, y me sorprendió que la joven que estaba en la caja de la librería a la que acudo habitualmente y que es muy aficionada a lo negrocriminal me sonrió en cuanto vio que había cogido El campo del alfarero y simplemente me comentó: “-qué viejillo está Montalbano-”.

Y es evidente que el propio Montalbano se ve más achacoso y viejillo, pero para mí eso no ha sido lo más importante de esta novela, ya que si bien es cierto que el paso del tiempo y el hacerse viejo es un tema que parece va a ser ya una constante en esta saga, esa trama sería como mucho el contracanto. Yo en esta obra he sentido que se nos habla sobre todo del sentido de la amistad, de la lealtad, y de cómo el Comisario Montalbano será capaz de remover Roma con Santiago para salvar de la quema a un amigo. Para esto, se valdrá de todo ese micromundo que tiene organizado alrededor de la comisaría de Vigatà, y desde Fazio a Catarella, todos serán importantes para que los planes del Comisario lleguen a buen puerto.

Os dejo con esta historia de amistad en dialecto siciliano en la que se irán cruzando desde siniestros personajes de la mafia local que manejan el arte de la semiótica mafiosa, a bellas mujeres de ojos negros, jóvenes que pierden la cabeza, y un equipo de polis capitaneados por un achacoso comisario que harán lo posible y lo imposible por deshacer el entuerto, hasta el punto que hasta Catarella, reconvertido en conciencia de Montalbano, tiene un papel determinante. De locos.

Andrea Camilleri

El campo del alfarero

Traducción de María Antonia Menini Pagés

Salamandra, 2011 

4 comentarios

Archivado bajo Libros

4 Respuestas a “Amistad moldeada con barro

  1. Me encanta eso de que hablemos de los personajes de ficción como si fueran nuestros coleguitas de verdad: “No está mal para su edad”, y tal.
    Le leí a Camilleri (este sí que está y es mayor) que utiliza a Montalbano para vengarse y le hace padecer los achaques que él sufre. Me pregunto si eso le hará sentirse mejor. Un besito.

  2. A mi también me gusta pensar en los personajes como alguien prácticamente de la familia… pero no me pasa con todos.
    La historia es que este anciano cabroncete que es Camilleri ha creado un mundillo maravilloso alrededor de la comisaría de Vigatà del que te hace sentir que eres parte.
    A veces me da la sensación que da igual lo que te cuente. Es cómo y quién te lo cuenta.
    Otro besico.

  3. ¡Qué ganas de volver a leer una historia de Montalbano! Sólo leí dos libros (uno era el de relatos, “Un mes con Montalbano”), pero, si no de la familia, al menos recuerdo haberme sentido como en casa (ya lo dicen por ahí, que los argentinos somos italianos que hablan español… aunque habría que mejorar esta definición: italianos ¡”del sur”!).
    Un abrazo, Terri.
    A

    • A la serie Montalbano hay que darle un poquito de margen. Yo recuerdo que leí hace años “El perro de terracota”, la primera novela que leía de Camilleri, y no me entusiasmó. Sin embargo, como en los foros negrocriminales en español lo ponían por las nubes lo intenté posteriormente y poco a poco me fue ganando. Ahora ya soy del club de fans, qué se le va a hacer.
      Un saluto agli italiani del sud … del Sud America.
      Arrivederci, Ariel.

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