Linguine al pesto

(…)

Le serví linguine al pesto. Con mucho parmesano. Su humor había mejorado, aunque seguía sintiéndose débil. Y fastidiada por un persistente prurito en cara y manos.

—Estás somatizando el estrés de estos días —comenté. Se te pasará pronto. Cuando volvió por la tarde, el prurito había empeorado y se le había extendido al pecho y a las ingles.

—Vete a mi casa. Llegaré lo antes posible. Y no comas demasiado, a lo mejor es una intoxicación. En la nevera hay yogures.

 (…)

CARLOTTO, Massimo. En Hasta nunca, mi amor. Barcelona: Emecé editores, 2011. p. 166

Linguine al pesto (El rinconcito de Maryam)

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