El camarada tiene helado el corazón

Hace poco tuve la oportunidad de volver a leer “Parke Gorki”, la novela que iniciaba la saga Arkadi Renko y me animé a ver la peli que basada en esa película rodó Michael Apted en 1983 con William Hurt y Lee Marvin como protagonistas. Como de vez en cuando suelo escribir unas líneas sobre las pelis negrocriminales que veo (mejor si antes he leído el libro) le dediqué unas líneas a Gorky Park hace un tiempo dejando de lado la novela. Sin embargo, la lectura, que por cierto se me hizo un tanto tediosa me animó a intentar buscar el segundo libro de la serie, “Estrella Polar”, que actualmente está, creo, totalmente descatalogado.

La búsqueda fue bastante sencilla, ya que la Red de Bibliotecas públicas vascas tiene un auténtico catalogazo y puedo dar fe de que el préstamo interbibliotecario funciona muy bien; por lo menos esa es mi experiencia. Así es como llegó a mis manos “Estrella Polar”, la seguna aventura del ahora exdetective Renko, al cual nos lo vamos a encontrar trabajando en un enorme buque factoría que faena en la zona del mar de Bering y las islas Aleutianas a medio camino entre Alaska y la península de Kamchatka.

El planteamiento es muy interesante por varios motivos. Por un lado, a lo largo de la novela vamos a ir aprendiendo cómo funciona un barco de estas características, eso es, una auténtica fábrica de conservas gigante instalada en un barco. Paralelamente, vamos a conocer una situación curiosa, ya que en la campaña en cuestión participan barcos de pesca norteamericanos, que son los encargados de llevar la mercancía para que sea trabajada en el barco factoría soviético. Primeras acciones de cooperación económica ruso-estadounidenses presididas por la desconfianza pese a estar ya en período preperestroika.

Y luego, en este ecosistema, la investigación de un crimen, que es lo que le piden a Arkadi que haga. Han asesinado a una persona de la tripulación y el único que tiene formación para hacerse una idea de lo que ha pasado ahí es Arkady, que, aunque a regañadientes, no olvidemos que Renko es un apestado político, no le va a quedar otra que colaborar con los mandamases del barco, tanto técnicos como políticos.

Así pues, estamos ante otro buen thriller de Martin Cruz Smith, que va a ir administrando de forma magistral la información y nos va a ir dando miguitas para que sigamos la trama. Todo esto, en un escenario poco convencional, muy hostil con el protagonista y en el que se observa la dificultad de las relaciones entre rusos y americanos.

Al final, y tal y como ocurrió en Parque Gorki se irá conociendo qué es lo que ocurrió la fatidica noche porque al antiguo detective, que por cierto sigue teniendo su corazón instalado en la nostalgia y el amor imposible, se le mete en la mollera que tiene que conseguir saber qué ha pasado, y eso que por momentos va a pasar frío… o algo más que frío.

Frío también me dejó a mi el desenlace de la historia, una buena historia, por otro lado, pero bueno, para gustos están lo colores y los desenlaces. Ya me comentarás si te animas con el libro qué te parece a tí, y !ah!, que no se me olvide una última curiosidad: el libro que me dejo la red de bibliotecas era una antigua edición del Círculo de lectores que tenía algunas ilustraciones, algo que no veía desde hace mucho tiempo en un libro y que me ha resultado curioso y sorprendente. Sin más.

Martin Cruz Smith

Estrella Polar

Traducción de Jordi Beltrán

Ilustraciones de Alfons Kiefer

Círculo de lectores, 1991

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