Frank Sinatra – Summer Wind

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Sinatra cantaba Summer Wind desde una máquina de discos que Bosch no podía ver; una camarera con una peluca hinchada y billetes enrollados en los dedos —de diez, de cinco y de uno— estaba sirviendo una ronda de martinis a cuatro abogados sentados cerca de la entrada principal y el barman estaba inclinado sobre la barra tenuemente iluminada, fumando un cigarrillo y leyendo el Hollywood Repórter. Bosch supuso que cuando no trabajaba en la barra sería actor o guionista. O tal vez un cazatalentos. ¿Quién no era cazatalentos en Los Ángeles?

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CONNELLY, Michael. La rubia de hormigón. Barcelona: Roca bolsillo, 2011. p. 237

Frank Sinatra – Summer Wind

El Comisario del Dimitrakos

Esta es la primera vez que escribo sobre Markaris y su comisario Jaritos, pero para llegar hasta aquí hemos tenido que recorrer un interesante camino. Sí. Por que a mi Jaritos no me cayó especialmente bien la primera vez que cayó en mis manos. No recuerdo si primero leí Defensa cerrada o Noticias de la noche, pero el caso es que no me cautivó para nada. Quizá la trama, quizá que yo estaba a otra historia….. quisás, quisás, quisás.

Pero resulta que Jaritos es un personaje al que te vas haciendo según vas leyendo nuevas entregas. Vas comprendiendo que tiene un punto maigretiano muy potente, con una vida muy sencilla, sin grandes estridencias, sin grandes aficiones, sin grandes rasgos que marquen su carácter. Jaritos es pura inteligencia práctica y un hombre que se mueve como un acordeón en sus relaciones con el poder. Está muy cerquita pero intentando poner distancia. Jaritos es sentido común y sencillez.

Un policía al que saca de quicio que le llamen fascista y que no aguanta que le recuerden tiempos en los que la policía a la que él pertenece torturaba y asesinaba al servicio de una dictadura. Un tipo que como única rareza tiene su Dimitrakos, un diccionario con el que va puliendo las palabras que se encentra en sus investigaciones. Un hombre de familia que discute a diario con su esposa, Adrianí, y que normalmente se reconcilia con ella en torno a la mesa. Un policía que en Muerte en Estambul roza la perfección.

En esta ocasión vamos a leer una novela que trasciende de largo lo negrocriminal porque se encuadra absolutamente en plena crisis económica griega. Si ya de por sí este ambiente de desánimo, desconfianza y estupefacción de la población ateniense hubiera marcado cualquier novela que se hubiese escrito, independientemente de la temática, imagínate cómo se va a poner al cosa cuando la historia nos cuenta que hay alguien en Atenas que se dedica a liquidar banqueros, usureros y personajes del mundo de la extorsión financiera.

Te dejo con Jaritos, este buen hombre que cada vez me recuerda más a Montalbano o a Maigret y con Markaris, ese maestro de contarnos con una sencillez apabullante la desgracia por la que atraviesa su país. Y te dejo con una novela para reconciliarte con la lectura, una novela para comprender desde el punto de vista de los que sufren, cómo se ha vivido la crisis en Grecia, una novela para, sencillamente, disfrutar de una buena lectura, de una buena novela.

P.S.: Y te dejo con Del Bosque y sus chicos. Es un locurón la escena en la que la familia Jaritos se pone ante el televisor a vivir la final del mundial de fútbol de Sudáfrica. Ah, y tampoco está mal el razonamiento que le lleva a elegir la nueva marca de su coche. Cosas de Jaritos (bueno, y de Fanis).

P.S. 2: Y como decíamos recientemente en Twitter, lo único bueno que vamos a sacar de la crisis va a ser esta novela y las otras dos que piensa escribir Makaris con la crisis económica como telón de fondo.

P.S. 3: Y es que el que no se consuela es porque no quiere.

Petros Márkaris

Con el agua al cuello

Tusquets, 2011

(Andanzas ; 650-6)