Estocolmo lo tiene muy negro

Ya expliqué hace una temporadilla que la lectura de Dinero fácil, la primera parte de la trilogía negra de Estocolmo me había parecido muy interesante. Era un libro escrito a un ritmo frenético, con un planteamiento y una forma de contar las historias bastante alejado a cómo lo suelen contar los autores nórdicos, y con unos personajes muy logrados que desde lugares muy lejanos se van encontrando y van uniendo sus destinos mientras se encaminan hacia un predecible batacazo en toda regla.

Pasamos página para entrar en la segunda parte de la trilogía y nos encontramos que casi no hay rastro de los personajes de la anterior entrega. Alguna aparición breve de Jorge y alguna referencia a Mrado, pero poco más. Aquí el protagonismo se lo llevan Mahmud, Niklas y Anders, una nueva santísima trinidad del gangsterismo. Un delincuente recién salido del talego y que acabará trabajando para la mafia serbia; un mercenario recién aterrizado de Irak al cual se le fue en su momento al olla y está esperando que le vuelva, y Anders, un policía corrupto que se obsesiona con el caso que no debía.

Pero no es lo mismo. Lapidus no nos enseña nada que no no nos hubiese enseñado en la primera entrega y aunque los personajes son prometedores, la historia se pierde y se diluye, seguramente porque es muy pretenciosa. Lapidus, en medio de toda esta espiral criminal que va orquestando alrededor de estos personajes, inserta una teoría sobre la muerte de Olof Palme que a mi me ha desconcertado bastante. El tema es interesante siempre, y más cuando el que lo escribe es un sueco, pero aquí me da la sensación de que aparece muy pillado por los pelos.

Es cierto que es una novela que tiene sus cosas interesantes, como por ejemplo la obsesión de Nikklas por luchar en contra de los maltratadores de mujeres (tema recurrente en muchos autores nórdicos), o la propia historia familiar de Mahmud, que se debate entre la tradición familiar musulmana y la vida que le ofrecen los viquingos… o la propia historia del policía Anders, que en ocasiones parece buscase la redención. Pero a mi me parece que habrá que esperar a la tercera parte de esta larga historia, donde vuelven a aparecer los personajes de la primera entrega, para saber si me quedo con el buen sabor de boca del dinero fácil o con la decepción de no haberla jodido nunca.

Jens Lapidus

Nunca la jodas: Trilogía de Estocolmo II

Traducción de traducción de Maria Sierra y Martín Simonson

Punto de lectura, 2011

P.S: Y te otro puntillo de vista. Aquí tienes el comentario sobre esta misma obra del excelente blog hermano Elemental, querido blog, que ve la cosa casi al revés que yo. Pluralidad que no falte.

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