Humor egipcio

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Sharko no había visto la belleza de las grandes pirámides, sino la de un pueblo cuyo único lujo, el que aún podía permitirse, era la dignidad. Al despegar su avión, recordó el chiste del taxista copto que le condujo hasta la iglesia de Santa Bárbara, para su cita nocturna con Nahed: Había una vez un alemán, un francés y un egipcio a los que les preguntaron de qué nacionalidad eran Adán y Eva. El alemán respondió: «Adán y Eva tienen buena salud y una buena higiene de vida; ¡tienen que ser alemanes!». El francés dijo: «Adán y Eva tienen unos cuerpos sublimes y eróticos; ¡sólo pueden ser franceses!». Y el egipcio concluyó: «Adán y Eva van desnudos de los pies a la cabeza y ni siquiera tienen con qué comprarse unos zapatos, y además están convencidos de que viven en el paraíso: ¡así que sólo pueden ser egipcios!».

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THILLIEZ, Frank. El síndrome E. Barcelona: Destino, 2011. p. 304

La imagen, en Flickr, es de Ivan Flores Casasempere

The Cure – Friday, I’m love

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Doña Lucía, que se había retirado prudentemente al llegar Sara, vuelve a salir a la terraza aunque esta vez no parece querer interrumpir mis pensamientos. Del interior de la vivienda surgen las notas de otro de los temas que siempre solía escuchar mi madre, una de esas viejas canciones por las que no parece pasar el tiempo:

Saturday, wait,

And Sunday always come too late,

But Friday never hesitate,

I don’t care if Monday’s black,

Tuesday, Wednesday, heart attack.

Thursday, never looking back.

It’s Friday, I’m in love.

(El sábado espera, Y el domingo siempre llega demasiado tarde, Pero el viernes nunca vaciles, No me importa si el lunes es negro, El martes y el miércoles un ataque al corazón, El jueves nunca miro hacia atrás, Es viernes, estoy enamorado. The Cure).

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BOSQUE, Ricardo. Cuestión de galones. Madrid : Literaturas Com Libros, 2011.