Sakuras

 (…)

—Solucionas el asunto de Papy Dynamyte y luego nos vamos a Japón a ver los sakuras.

—¿Qué es esa mezcla?

—Te hablo de los cerezos en flor.

—Sé qué son los sakuras, Ingrid, ¿y qué?

—En Tokio y en Kioto el momento culmen de la floración es a finales de marzo. Visitamos a tu hijo y a tus nietas y, luego, para no incordiarles demasiado tiempo, nos vamos de camping bajo los sakuras y nos inflamos de sushi y sake, igual que los japoneses. Tengo algunos ahorros y tú también. Anda, venga, como tú dices. Aunque hemos de calcular las fechas, porque la floración es efímera. Después de las flores llega la gran nada. Los pétalos vuelan inexorablemente y surge la melancolía de la nieve primaveral. Los sakuras no dan cerezas. Ese viaje será tu zanahoria para resolver el asunto Bonin.

(…)

SYLVAIN, Dominique. En: La hija del samurái. Madrid, Sumadeletras, 2010. p. 31

La imagen, en Flickr, es de  Josh Liba

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