Colorín colorado

Me animé a leer a Theorin por un comentario que leí a Aramys Romero en su blog “Viaje alrededor de una mesa”; que, por cierto, si no lo conoces te invito a que lo visites. Al parecer, al kamarada Aramys le había tocado toda la cuatrilogía en un concurso, y por lo que pude leer, me pareció interesante pese a ser nórdico, que a día de hoy ya casi es más un hándicap para publicar que un aliciente. “Día de mucho, víspera de nada”, que decía el refrán.

Si he de ser sincero, no veía yo muy claro este libro. Lo dicho: otro autor nórdico, el mismo rollo tristón de siempre…. como que no. Lo que pasa es que me había gustado tanto Lapidus que me dije que por qué no intentarlo también con Theorin. Así que me encaminé a la Biblioteca de Aldabe y me puse manos a la obra.

Y pese a que me considero persona mesurada y que valoro un montón el trabajo de las personas que escriben (hasta el punto que siempre me gusta darles una segunda oportunidad cuando un libro no me acaba de convencer), para mi esta novela ha sido el principio y el fin de la cuatrilogía. No me ha gustado casi nada esta obra por varios motivos.

Para empezar, se me ha hecho muy lenta y con considerable carga de paja. Se le dan demasiadas vueltas a las cosas y la historia no acaba de arrancar hasta más allá de la mitad de la novela. Sí es interesante el juego que se hace con los dos relatos que se nos cuenta, el presente y el pasado, pero la historia pretérita se acaba comiendo a los personajes y a la historia del presente, una historia protagonizada por personajes dubitativos, melancólicos y tristes que no acaban de arrancar ni de enganchar.

Me ha gustado, sin embargo, cómo resuelve la historia Theorin. Todas las piezas acaban por encajar y el final tiene su punto de sorpresa e intriga. Simplemente, que el peaje que hay que pagar para llegar hasta ahí me parece excesivo. Cuestión de gustos, a lo mejor de paciencia, o que me estoy volviendo insoportablemente exigente. Que noooooo!!!.

La serie anuncia una segunda entrega de la cuatrilogía en la que al parecer el factor espiritual adquiere un mayor protagonismo. Como a mi esas novelas negras con fantasmas no me suelen gustar podemos decir, sin temor a equivocarnos que damos por inaugurado este pantano y pasamos a otra cosa.

Intento alejarme, por lo que pudiera pasar de esos relatos donde aparecen personas con amigos imaginarios, aunque como dice la pintada, cuando se juntan muchos de estos, suelen organizar una religión.

 Vade retro (por si acaso).

Johan Theorin

La hora de las sombras

Traducción de Carlos del Valle

Mondadori, 2010

3 comentarios

Archivado bajo Libros

3 Respuestas a “Colorín colorado

  1. Yo debo de tener menos paciencia todavía: creo que no leí más de 50 páginas de esta novela antes de abandonarla aburridísimo de la muerte

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