Albúmina

(…)

-¿Quién de vosotros llamó a la policía?

-Fui yo -respondió Vibeke-. Llamé mientras Anders iba a buscar al portero.

-¿Antes de haberla encontrado? ¿Cómo sabías…?

-Había sangre en el agua que se filtró por nuestro techo.

-¿Ah, sí? ¿Y cómo lo supiste?

Anders Nygård exhaló unj suspiro de exasperación exagerada y poso una mano en la nuca de Vibeke.

-Era roja, ¿verdad?

-Bueno -dijo Harry-. Hay otras cosas que son rojas y que no son sangre.

-Es verdad- admitió Vibeke-. Y no fue el color.

Anders Nygård la miró con sorpresa. Ella sonrió, pero Harry se dio cuenta de que trataba de evitar la mano del novio.

-Viví unos años con un cocinero y juntos llevamos un pequeño restaurante, así que aprendí algunas cosas sobre cocina. Entre otras, que la sangre contiene albúmina y que, si viertes sangre e una cacerola de agua a una temperatura superior a sesenta y cinco grados, se coagula y forma grumos. Igual que cuando rompes un huevo en agua hirviendo. Cuando Andres probó los grumos que había en el agua y dijo que sabían a huevo, comprendí enseguida que era sangre. Y que algo grave había pasado.

Anders Nygård entreabrió la boca ligeramente. De pronto, él también palideció bajo el bronceado.

-¡Buen provecho! -murmuró Harry antes de marcharse.

(…)

NESBØ, Jo. En: La estrella del diablo. Barcelona: RBA, 2010. p. 40

La imagen, en Flickr es de Abhishek Jacob

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