1984

(…)

—¿Así que tú eres un policía que lee? —le había preguntado un día, apenas ingresado de la Central de Investigaciones, el mayor Rangel—. ¿Cómo coño te dio por eso? ¿O por esto otro? —y se tocó el uniforme.

—Un día, cuando tenía dieciséis años, un bibliotecario cojo me dijo que la lectura me ayudaría a ver el mundo con otros ojos.

—¿Qué quiere decir eso? —se interesó el mayor, mientras daba fuego a uno de sus habanos.

—Un día ese hombre me advirtió que ya estaba preparado y me dio un libro. Lo había forrado con papel de periódico, para que no viera la portada y me dijo: léetelo, éste es un libro sobre la esclavitud, pero si lo lees, tú serás más libre. Era una novela que se suponía que nadie debía leer en Cuba… un libro peligroso.

—¿Y cuál era ese libro?

—1984. Y me cambió la vida. Lo he leído unas diez veces. Y de verdad me ha hecho más libre. Porque me enseñó que hay muchas formas de ser esclavo.

(…)

PADURA, Leonardo. La cola de la serpiente. Barcelona: Tusquets, 2011. p. 44

La imagen, en Flickr, es de pallih

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