Fútbol

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Estadio de Stamford Bridge. El Chelsea contra el West Ham. Partido de máxima rivalidad. La tribuna norte y la gradería sur calentando las voces. Llamada y respuesta. Tribal. ZiggerOiZagger! Oi! Un eco ferviente en el terreno de juego. Como un Sieg Heil en el campo Zeppelin. Zigger-zagger-zigger-zagger! Oi! Oi! Oi! La afición del West Ham empieza a cantar “I’m Forever Blowing Bubbles”. Sustituyen “La suerte siempre se esconde” por “El Chelsea siempre se encoge”. Provocando. El sistema de megafonía se enciende crepitando. “Blue is the Colour”. El himno del Chelsea en la copa de Inglaterra del año pasado. La tribuna norte y la gradería sur corean la canción en tono fúnebre. Un poco avergonzados ante una canción tan mala. Manida como un villancico. “!El azul es nuestro color! ¡El fútbol es nuestro deporte! ¡Estamos todos juntos! ¡Chelsea es nuestro nombre!” Poesía de postalita. La afición del Chelsea entona un canto gutural al final, aliviada.

El sistema de megafonía vuelve a crepitar. Una línea de bajo vibra hasta convertirse en un latido doble. Se repite y luego un órgano en vibrato continúa en el tiempo débil. El riff de la guitarra rítmica que hace “chaca-chaca-chaca” llena el espacio entre el bajo y la melodía. Rocksteady. El órgano se convierte en un calíope desenfrenado. “The Liquidator”, de The Harry J All Stars, inunda el estadio. A ambos lados se oye un rugido. La obertura de los skinheads. Instrumental. La banda sonora de todas las gradas. Una sola nota trémula marca el ritmo. Cuatro palmadas y un grito de dos sílabas. “Chel-sea!” y “West-Ham!” luchan por la supremacía. Coreografía de camorristas. Botas rojo oscuro o rojo cereza con la suela con cámara de aire patentada por el doctor Martens. Reggae para los chicos blancos. Arrastrada por el instintivo compás jamaicano, toda la gradería está bailando levantando brazos y piernas. Cabezas rapadas con el pelo cortado al uno, algunos con la raya rasurada. Cuellos desabotonados. Suedeheads que se dejan crecer el pelo, tipos elegantes con pantalones Crombie y Sta-Press. Algunos con el pelo más largo, escalonado. Bufandas azules y blancas atadas a la muñeca, formando pancartas con los saludos de las manos apuntando con los dedos. Exhibición de tatuajes. Mamá y papá. CFC. El león rampante del Chelsea. Corazones decorados. Líneas de puntos de “CORTAR POR AQUÍ”. Puntos del reformatorio. En las caras. Lágrimas tatuadas.

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 ARNOTT, Jake. Canciones de sangre. Barcelona: Mondadori, 2009. p. 234

La imagen, en Flickr y bajo licencia Creative Commons es de missha

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