Revuelto de puerros

(…)

Procuró que el resto de la mañana fuese lo más agradable posible. Bajó a casa, se duchó y se cambió de ropa. Después, salió a la calle, compró la prensa y un paquete de cigarrillos. Dio un uso apropiado a ambos productos en el bar Casablanca hasta mediodía. Al volver a casa, telefoneó a Gloria para citarse con ella y fue a la cocina a preparar algo. Decidió que un revuelto de puerros y una ensalada eran una buena opción. Un almuerzo ligero era lo más apropiado para pasar dignamente aquella canícula que llevaba ya semanas caldeando la ciudad. Justamente al abrir el refrigerador, sonó el timbre.

(…)

RAVELO, Alexis: Tres funerales para Eladio Monroy. Las Palmas : Anroart, 2011. p. 178

Una receta sencillita pero con la que te puedes complicar todo lo que quieras. Para muestra, te dejo con las explicaciones de David de Jorge, el famoso Robin Food.

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