Migas a la aragonesa

(…)

—¿El mesón? —pregunta Ariel.

—El mesón, claro —aunque entrar aquí es lo más parecido a recurrir a un restaurante español cuando viajas por el extranjero.

Pedimos la típica ensalada aragonesa –morcilla, longaniza y chorizo, todo ello bien frito en aceite de girasol cien veces utilizado–, unas migas con uva, un plato de jamón y otro de queso. De beber, vino tinto de la casa que el camarero –un tipo de rostro huraño con más mierda en las manos que en el delantal– nos sirve en una jarra de barro. Los vasos de Duralex que deja sobre la mesa requerirían un dragado a fondo si fuéramos escrupulosos, en cuyo caso habríamos comenzado por no poner los pies jamás en un local como este.

(…)

BOSQUE, Ricardo. Cuestión de galones. Madrid : Literaturas Com Libros, 2011. 

Nada mejor que el video de Williviajera para ilustrar como acercarse a esta sencilla pero contundente y sabrosa receta. Creo que hay tantas variantes de migas como cocinillas que se ponen manos a la obra, pero me ha gustado la sencillez con la que lo explica.

Que aproveche!!!

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