Mensaje subliminal

 (…)

—Han desaparecío las chicas guapas —comentó de improviso el bajito deteniéndose en medio del corredor.

—¿De dónde?

—¡De los carteles! —Con un movimiento vago abarcó los más cercanos—. Hasta hace poco dibujaban mujeres arrebatadoras que te invitaban a luchar, a hacer la revolución y a no tomar coñá entre horas. Tetas grandes, piernas largas y cinturitas estrechas. Ya no queda ni una.

—No me había dado cuenta.

—Seguro que es algún tipo de mensaje subliminal.

—¿Perdona?

Sub limine, por debajo de la conciencia. Eliminando de los carteles a estas chicas vienen a decirnos: amigos, se acabó la fiesta, esto es una guerra de verdad en la que la gente mata y muere. —Paco volvió a caminar—. Conozco a los compañeros de Propaganda y sé que no dejan nada al azar.

(…)

IBÁÑEZ, José Luis. Nadie debería matar en Otoño. Madrid: Espasa Calpe, 2007. p. 167

La imagen, en Flicker y con licencia Creative Commons, es de Gemma Bou

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