Vascos

(…)

—Bobadas —dijo Toril Li con voz monótona poniéndose detrás de Skarre en la cola del café. Llevaba en la mano una taza vacía con una leyenda que rezaba: «La mejor mamá del mundo».

Ola Li dejó escapar una risita gutural. Estaba sentado a la mesa, tras la pequeña cocina que, en la práctica, hacía las funciones de cantina del grupo de Violencia y Delitos Sexuales.

—¿Bobadas? —repitió Skarre—. Tal vez sea terrorismo, ¿no? Guerra Santa contra los cristianos. Musulmanes. En ese caso, se desatará el infierno en la tierra. O a lo mejor son españacos, usan bufandas rojas…

—Ellos prefieren que los llamen españoles —se mofó Toril Li.

—Vascos —matizó Halvorsen, que estaba sentado a la mesa en frente de Ola Li.

—¿Qué?

—Carreras de toros. San Fermín, en Pamplona. Navarra.

—¡ETA!

—gritó Skarre—. ¡Joder! ¿Cómo no hemos pensado en ellos?

—Habrías sido un buen guionista —dijo Toril Li. Ola Li se rió de buena gana, pero, como de costumbre, no hizo comentario alguno.

(…)

NESBØ, Jo. El Redentor. Barcelona: RBA, 2012. p. 175

La imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons, es de Joxefe Diaz de Tuesta

Cuento chino (1)

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El viejo suspiró, moviendo otra vez la cabeza, con aquella negativa pendular e infinita, hasta que sonrió.

—Oye esto, que es sabidulía de mi país: una vez un homble hizo un pozo de agua al lado de un camino, y todita la gente que pasaba aplaudió su acción, polque ela un pozo muy bueno pala todos los que quelían agua y vivían pol allí… pelo un día alguien se ahogó en el pozo, y entonces to el mundo cliticó al homble que lo había hecho… ¿Tú entiendes?

—Sí, y hasta me sé la canción del chino que se cayó en el pozo… Eso es otro cuento chino, Juan, muy bonito y muy educativo, pero es un cuento, y ahora lo que tú tienes que hacer es ayudarme a encontrar un asesino de verdad… Nadie te va a criticar por eso.

(…)

PADURA, Leonardo. La cola de la serpiente. Barcelona: Tusquets, 2011. p. 39

La foto, en Flickr y con licencia Creative Commons, es de Just Take It Easy