Chaka Khan – I’m Every Woman

(…)

Ulysses Foreman fumaba un puro en el porche trasero de su casa. Ashley estaba en su habitación, haciendo el equipaje para ir a visitar a su papi en el sur de Maryland. Tenía puesto el equipo de música: Chaka Khan cantaba aquello de I’m every woman y Ashley cantaba al unísono. A ella le encantaba Chaka, y a Ulysses también, sobre todo antes, cuando estaba con Rufus. Ese cabrón sí que era bueno.

Foreman extendió un brazo y lo flexionó mientras daba una chupada al puro. Tenía que pasarse por el gimnasio; estaba empezando a atrofiarse. Un hombre tiene que prestar atención a su cuerpo, sobre todo en los tiempos que corren.

(…)

PELECANOS, George P. Música de callejón. Barcelona: Ediciones B, 2004. p. 240

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