Quintacolumnistas

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Las células de los quintacolumnistas se estructuraban en triángulos, en los que cada agente conocía únicamente a otros dos compañeros de su mismo nivel, de forma que, en caso de caída, era difícil desarticular la trama completa.

A esos grupos clandestinos, sin embargo, les perdía una tendencia suicida a reunirse con cualquier excusa, fuese para celebrar misa, para ayudar a un fugitivo o para planificar el auxilio a sus camaradas que permanecían escondidos. Aún estaba fresco el juicio y condena a casi una veintena de detenidos en la calle de Santaló. La mayoría de ellos eran falangistas, hombres y mujeres que participaban en una acción del Socorro Blanco cuando irrumpió la policía. Pasarían en prisión un buen puñado de años.

Toda la imaginación que los Piratas de Biarritz invirtieron en la entrega del libro —buzones, enlaces, mensajes cifrados— y el esfuerzo que les supuso la creación de aquella célula de la Quinta Columna se vinieron abajo en el momento en el que sus miembros decidieron juntarse en una vivienda.

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IBÁÑEZ, José Luis. También mueren ángeles en primavera. Madrid: Espasa Calpe, 2009

La imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons, es de Cayusa

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