Neil Diamond – Girl, You’ll Be a Woman Soon

(…)

Lorraine acabó de servir la cerveza y se fue paseando —ella nunca caminaba, sino que paseaba— hacia la esquina de la barra en la que guardaba el mejor material. Broome se removió un poco en el taburete. Había cola frente al bufet. Una auténtica cola para la comida. En el escenario, una chica bailaba con el entusiasmo propio de un paciente en coma. Sonaba por los altavoces la vieja canción de Neil Diamond Girl, You’ll Be a Woman Soon.

Lorraine le acercó un vaso:

—¿Qué puedo hacer por usted, señor inspector?

—¿No se te ocurre nada?

Lorraine arqueó una ceja.

—Supongo que no habrás vuelto para un segundo asalto.

—Ojalá.

—Embustero.

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COBEN, Harlan. Quédate a mi lado. Barcelona : RBA, 2013

Dire Straits – Tunnel of Love

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—Huy, ¿cómo me has llamado? Eso hacía mucho tiempo que no lo oía… ¿Es que volvemos a empezar? Ni loca, inspector, que yo lo pasé muy mal. Antes que nada tendrías que hacer un curso de altruismo, a ver si se te pasa ese egocentrismo que arrastras a todas partes.

—Mira, Leire, dejémoslo. Hemos dicho amigos; pues eso, solo amigos. Procuraré no volverte a llamar princesa.

Al filo de la medianoche la música se elevó unos decibelios y cambió radicalmente de registro. Ahora sonaba Tunnel of Love, de Dire Straits, y el local estaba lleno a rebosar. Pidieron unos sándwiches y una segunda ronda de gin-tonics y margarita. Leire adoptó una posición de seriedad. No quería que el cóctel subvirtiera sus emociones.

—¿Cómo y dónde mataron a Krugman?

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SANCLEMENTE, José. Tienes que contarlo. Barcelona, Roca, 2012