Archivo mensual: julio 2015

Roberto Goyeneche – Naranjo en Flor

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Entran en el Quilombo y la vida continúa sonriéndoles, porque el local está muy concurrido pero hay mesa libre, precisamente la que ocuparon la primera noche. Desde el escenario, Marcelo, guitarra en mano, les sonríe, saludándolos con la cabeza, mientras canta «Naranjo en flor». Es extraño observarle esa expresión alegre, mientras continúa cantando, con mucha intensidad, esos versos tan tristes: Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y al fin andar sin pensamiento; perfume de naranjo en flor, promesas vanas de un amor que se escaparon con el viento. Pero así son las cosas del tango y del cariño y de los viejos amigos. Por eso se sienten tranquilos y blandamente felices entretanto el camarero les trae los cubalibres que han pedido y ellos saludan y se dejan saludar por los conocidos de Tito, escuchando la voz rasposa y la guitarra desacompasada de Marcelo, hasta que finalmente el argentino arrastra los últimos versos (eterna y vieja juventud que me ha dejado acobardado como un pájaro sin luz) y aprovecha los aplausos para anunciar una pausa (la hora del alpiste del gorrión, lo llama) y bajarse del escenario. Suena a medio volumen el «Libertango» de Piazzolla, y, mientras las conversaciones tejen un murmullo persistente que nimba el local, el propietario viene a su mesa.

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RAVELO, Alexis. La estrategia del pequinés. Barcelona : Alrevés, 2013. 

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Espaguetis con sepia en su tinta

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—¿Esta noche lo ha traicionado Adelina? —le preguntó Enzo al verlo entrar.

—No se encontraba bien y no ha podido preparar nada. ¿Qué me ofreces tú?

—Lo que usía quiera.

Empezó con unos entrantes marineros variados, y el pescadito frito estaba tan crujiente que pidió otro plato sólo de eso. Siguió con un generoso plato de espaguetis con sepia en su tinta, y terminó con una ración doble de salmonetes y herreras.

Al salir, vio clarísimo que necesitaba un paseo nocturno hasta el faro. No hizo el recorrido largo para ver los dos barcos. El muelle estaba desierto. Había dos grandes buques atracados, completamente a oscuras. Caminó a paso lento, sin prisa.

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CAMILLERI, Andrea. La edad de la duda. Barcelona, Salamandra, 2012

Para acompañar esta receta, os dejo la versión de la misma que hace Sergi Arola. Tienen buena pinta. 🙂

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Rory Gallagher – Sinner Boy

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Eso es lo que ocurre, Stefan, cuando empezamos a mentir, engañar y ocultar: nos da mucho trabajo, y nada más que trabajo.

—Y en tu armario, John, ¿no hay ningún esqueleto? —Gilmour se las arregló para dejar escapar una risilla agria—. Te haría falta un espacio del tamaño de IKEA para guardarlos todos. Se cortó la comunicación, Gilmour decidido a decir la última palabra. Rebus tomó un trago de cerveza y fue a dar la vuelta al disco. Rory Gallagher: «Sinner Boy». Brindó por el guitarrista y se recostó en el sillón para pensar un poco. Luego cogió el teléfono y llamó a Clarke.

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RANKIN, Ian. La Biblia de las tinieblas. Barcelona: RBA. 2014

 

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Diómedes

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Zack era inupiaq; procedía originalmente de la isla Diómedes Menor, en el estrecho de Bering. Su esposa había nacido en la isla hermana, Diómedes Mayor, a tan solo cuatro kilómetros de distancia, aunque separada de la otra por todo un mundo. En aquel entonces, en los ochenta, la Diómedes Menor formaba parte oficialmente de Estados Unidos, mientras que la Diómedes Mayor pertenecía a la Unión Soviética. Desde los años cincuenta, los americanos y los soviéticos habían construido enormes e intimidantes puestos de control militar en sus respectivas islas e impedían que las poblaciones locales pudieran visitarse mutuamente. Durante las siguientes cuatro décadas, los inupiaq se habían visto convertidos en peones involuntarios de la Guerra Fría, con familias desplazadas o separadas. En los noventa, al abrirse las fronteras, muchas familias inupiaq volvieron a reunirse, según contaba Zach. Había sido un gran momento, aunque fue entonces cuando muchos descubrieron que sus seres queridos habían muerto durante esa separación forzosa y que no volverían a verlos.

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McGRATH, M.J. El niño de la nieve. Barcelona : Ediciones B, 2012

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