Gazpacho de fresa

(…)

Se acercaba la hora de comer. Decidí dejarme caer por el hotel de los líos para ver si podía enterarme de más cosas acerca del poeta perdido. El Madrid tiene una de las ofertas más variadas de la ciudad en su menú. Media docena de primeros y otros tantos segundos para elegir. En la pizarra blanca de la entrada estaban los platos escritos con una caligrafía algo infantil en rojo unos y en negro los otros. Opté por un gazpacho de fresa y bistec de hígado. Una copa de vino de la casa y pan de puño con matalahúva redondearon el almuerzo. Me atendió un camarero ya curtido en años y en socarronería que desplegaba la guasa por entre las mesas del salón, la mayoría de las cuales estaban ocupadas por turistas sonrosados y bochincheros que bebían cerveza como si fuera agua del grifo. El camarero, que atendía por Arturo, encontró pie para mezclar los idiomas al tuntún. Pasaba del castellano al inglés chapurreado y de éste a un alemán rudimentario como quien juega al tejo, haciendo filigranas a la pata coja. Puse atención por si sonaba la flauta del francés pero, por lo escuchado, Arturo no lo dominaba. Lástima. Me hubiera venido de perlas para descifrar los correos.

(…)

CORREA, José Luis. El verano que murió Chavela. Barcelona : Alba, 2014

Y para ilustrar esta receta os dejo dos vídeos, uno de Robin Food, el gazpacho de fresa propiamente dicho, y otro de Víctor Muñoz, uno de mis cocineros preferidos, y que nos explica su versión del gazpacho andaluz.

 

 

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