Berenjenas a la parmesana

(…)

Abrió el frigorífico. No había nada. Abrió el horno y se le iluminaron los ojos. Adelina le había preparado una bandeja de berenjenas a la parmesana para cuatro personas que olía de maravilla. Puso la mesa en la galería, empezó a comer y se sintió reconfortado. Después de cenar, como todavía le quedaba una hora, se dio una ducha y se puso un traje viejo pero cómodo. Sonó el teléfono. Era Angelica. Su corazón empezó a petardear como un viejo tren cuesta arriba.

(…)

CAMILLERI, Andrea. La sonrisa de Angelica. Barcelona : Salamandra, 2013

Y para poner en práctica la receta, nadie mejor que la gente del canal “Cocineros italianos”. Bokata y fuga!.

 

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