Ataud Vacante – Mujeres de provecho

(…)

Julia, al contrario que mi chaqueta, se había marchado. No siempre funciona eso de las dos barajas. Empezó a sonar, así son las cosas, la canción «Mujeres de provecho» de Ataúd Vacante, y recordé —posiblemente inventé— días en que las pibas no me abandonaban. Al menos, no con tanta facilidad.

Tomé un taxi. Tuve que soportar al conductor y su versión del último debate de encarna-de-noche. Al principio me hizo gracia, pero desconecté en unos minutos. Supongo que se percataría de ello cuando tuvo que gritarme por tres veces «yahemosllegadoseñor» para que pagara y me apease.

Dormí profundamente.

(…)

MIR, Jaime. El caso del cliente de Nouakchott. Tenerife : Oristán y Gociano, 2011

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