Jerarquía

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—El asesinato de Dimos Lepeniotis ha sido el tercero de una serie de asesinatos cuyo modus operandi es muy similar —prosigo, después de ocupar nuestros asientos—. De ahí que mi primera pregunta no se refiera a las actividades recientes de la víctima, sino a su pasado. ¿Pertenecía Dimos Lepeniotis a la generación de la Politécnica?

—Desde luego —responde un tipo con perilla—. No sé si participó en la ocupación de la Politécnica, pero perteneció al Frente Antifascista Panhelénico.

Poco a poco empiezo a forjarme una idea de la evolución de la generación de la Politécnica, que se parece mucho a la de la Iglesia. Igual que en la jerarquía eclesiástica, que se empieza siendo diácono para ascender a obispo, en la generación de la Politécnica se empezaba siendo un simple luchador antifascista para llegar a ser empresario, profesor universitario o alto cargo sindical. La única diferencia estriba en que la generación de la Politécnica ascendía los peldaños mucho más deprisa de lo que permite la jerarquía eclesiástica.

Con Dimos Lepeniotis se ha completado el trío politécnico, y me veo obligado a repetir las mismas preguntas, pese a que ya sé que recibiré las mismas respuestas.

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MARKARIS, Petros. Pan, educación, libertad. Barcelona, Tusquets, 2013

La imagen, en Pixabay y de Dominio Público, es de ejaugsburg

 

 

Johnny Cash – The Man Comes Around

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Si por algún azar no improbable todo empezaba a dar su fruto a la vez, Chamorro, Arnau y yo íbamos a tener que ponernos a correr como pollos sin cabeza. En contraste con esta idea, la lisa superficie del mar me infundió una paz de la que disfruté como si fuera algo ilegítimo, y seguramente lo era, porque apenas me había abandonado a esa sensación de súbita placidez cuando desde mi teléfono vino a interpelarme la voz desgarrada de Johnny Cash:

There’s a man going around taking names,

and he decides who to free and who to blame…

Era un buen tono, aquel The Man Comes Around; por lo menos se hacía oír. Y no dejaba de resultar apropiado para el contexto en que había de sonar. Me lo había puesto mientras esperábamos a que nos sirvieran, dándole de paso un merecido descanso a Freddie Mercury. Al escucharlo por primera vez, mi compañera arrugó la nariz.

—Y ése, ¿quién es?

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SILVA, Lorenzo. La marca del meridiano. Barcelona : Planeta, 2012.

Tarta Tatín

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—El hombre a quien tengo que imitar, ¿se alimentaba a la francesa incluso en Asia?

—Es lo que tengo entendido.

—¿Cómo se las ingenió?

—Con dinero —replicó Solange, como si fuese lo más obvio del mundo—. El dinero da pie a todo.

—¿Por eso trabaja para los americanos? —preguntó él, que se arrepintió en el acto y se cuestionó por qué había experimentado el impulso de ofenderla.

Tout le monde —respondió Solange—. En nuestros días todos trabajamos para los americanos. —«Incluido tú, mon ami», pensó, sonrió y se incorporó de la silla—. He preparado una tarte tatin. ¿Le apetece?

—Me encantaría.

—¿Café?

—Si tiene, prefiero té.

—Nicholai, a partir de ahora tomará café —puntualizó Solange—. Un express avec une cigarette.

La mujer se marchó y al cabo de un minuto regresó con la tarta de manzana, el café expreso y un paquete de Gauloises, que dejó sobre la mesa.

—Le ruego que disculpe mi descortesía —dijo Nicholai—. Ya no estoy acostumbrado a conversar.

Probléme.

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 WINSLOW, Don. Satori. Barcelona, Roca, 2012.

Para ilustrar cómo se hace una Tarta Tatin en condiciones, que básicamente es una tarta de manzana dada la vuelta, me ha gustado mucho este vídeo de canal cocina.

Y para completar el acercamiento a las tartas de manzana, esta receta que me encantó de las recetas de MJ.

Blondie – Hunging on the Telephone

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El despertador de la radio me despertó a las 7:06. Ya llevaba varios días enredando con la alarma y la había programado exactamente para sonar en el momento en que terminaba el boletín de noticias de la BBC Radio Uno y ya solo ponían música. En estos días solo un loco puede querer despertarse con las noticias tal cual. Te podías fiar plenamente de que la BBC cumpliera sus horarios. Las palabras y el boletín se habían terminado, en efecto, y la canción era Hunging on the Telephone, de Blondie.

Escuché la canción, tuve una fugaz fantasía con Debbie Harry y salí de la cama.

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McKINTY, Adrian. Oigo sirenas en la calle. Madrid : Alianza, 2013

Burocracia – Obstrucción – Ineptitud

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¿Qué fue lo que le impidió a Makridis adaptarse, aprender a pensar y actuar como un griego? Como siempre en los momentos de dificultad e incomprensión, recurro al diccionario de Dimitrakos. Leo todas las voces que pudieran tener que ver con nuestra mentalidad y acabo centrándome en tres de ellas.

«Burocracia: f. 1. Concentración del poder administrativo en las oficinas públicas y tramitación de los expedientes públicos a través de documentos oficiales y procedimientos administrativos mayormente innecesarios. / 2. Persistencia en las formas para la tramitación de los casos, con la subsiguiente prolongación de la misma.»

«Obstrucción: f. Obstáculo a la ejecución de una obra, impedimento de una labor.»

«Ineptitud: f. 1. Insuficiencia, falta de capacidad, destreza o aptitud para algo. / 2. Cualidad del que no es apto para el trabajo, el ascenso o la ordenación religiosa. / 3. Falta de competencia para la administración de la justicia.»

«Éste es el tríptico que define nuestra vida en Grecia», me digo, satisfecho de haber llegado a esta conclusión.

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MÁRKARIS, Petros. Hasta aquí hemos llegado. Barcelona : Tusquets, 2015

La imagen, en Pixabay y de Dominio Público, es de 99pixel

Esbjörn Svensson Trio – From Gagarin’s Point of View

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Así que Jan Fabel se tomó un respiro y se quedó en el coche con el limpiaparabrisas parado, mirando cómo se estrellaba la viscosa lluvia sobre el cristal. El día era completamente gris. El cielo, el agua, los edificios: distintos matices de gris grafito. Y este era un momento de paz gris. La música parecía encajar con su estado de ánimo —y con el clima— a la perfección: escuchaba al Esbjörn Svensson Trio en el reproductor de mp3 que había conectado al equipo de sonido del BMW. From Gagarin’s Point of View («Desde el punto de vista de Gagarin»). Un gran título. Una gran pieza para una mañana de Hamburgo gris grafito, que emanaba esa agradable melancolía que los escandinavos dominan a la perfección.

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RUSSELL, Craig. Miedo A Las Aguas Oscuras. Barcelona : Roca, 2014

Fernando de la Mora – Camino de Guanajuato

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Se llamaba Tacuba: paredes bancas, techo combado y arcos del siglo XVIII, buena música y olor a café y pastelería. Tomó asiento bajo un enorme óleo de sor Juana Inés de la Cruz mientras la voz de Fernando de la Mora cantaba «Camino de Guanajuato»: «No vale nada la vida, la vida no vale nada. Comienza siempre llorando, y así llorando se acaba, por eso es que en este mundo la vida no vale nada». Tiene toda la razón José Alfredo Jiménez, concluyó. La canción debiera ser el himno de un detective que explora mundos donde la vida, como en el caso del pobre de Pembroke, no vale nada. A una dependienta vestida de traje y cofia blanca le pidió expreso doble y churros calentitos.

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AMPUERO, Roberto. Bahía de los misterios. Barcelona : Plaza y Janés, 2014

Y os dejo también la versión de José Alfredo Jiménez, el compositor de la canción.