Margarita

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1 medida de tequila blanco

 2 medidas de cointreau

 Jugo de tres limones

 Sal para escarchar

 Cubitos de hielo

Mezcle las bebidas con el hielo en el vaso mezclador, enfriándolo. Sírvalo en una copa amplia, con los bordes escarchados con sal. Adorne con una rebanada de limón. Paladéelo con Tequila de los Champs.
Son varios los personajes que se adjudican su invención. Los dos más aceptados, son el restaurantero Carlos «Danny» Herrera, de Tijuana, que la preparó para la actriz Marjorie Margarita King, quien solo bebía tequila, y Margaret Sames, una rica mujer texana que se dice lo ofreció a sus invitados en su casa de Acapulco. Pero a pesar de la creencia popular, el margarita no es mexicano, fue creado por o para norteamericanos. Esta bebida multiplicó el consumo de tequila en el mundo, convirtiéndose en el icono de la relajación y la diversión de las playas de México.
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HAGHENBECK, F.G. Trago amargo. Barcelona : Roca editorial, 2009

 Y os dejo un par de versiones de cómo preparar el cóctel. la de Ehow, y la de Barman in red . A ver cuál os parece mejor.

 

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Eagles – New Kid In Town

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El señor Macinnes era un hombre alto y delgado, al menos diez años mayor que mi padre. Supongo que los setenta fueron la década en que por fin reconoció que ya había dejado de ser joven. Pero mantuvo un corte de pelo pasado de moda desde hacía años hasta finales de la década de los ochenta. Es curioso cómo la gente se queda atascada en una especie de tendencia nostálgica. Hay un periodo en sus vidas que los define, y se aferran a él durante las décadas siguientes: conservan el peinado, el estilo de ropa, la música, aunque el mundo que los rodea haya dado un giro de ciento ochenta grados. Mi tía se había quedado en los sesenta. Muebles de teca, alfombras de color violeta, paredes pintadas de naranja, los Beatles. El señor Macinnes escuchaba a los Eagles. Recuerdo canciones como Tequila Sunrise, New Kids in Town y Life in the Fast Lane.

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MAY, Peter. La isla de los cazadores de pájaros. Barcelona: Grijalbo, 2011.

Mosca

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Se dice que el concepto que la mosca tiene del tiempo, la razón de que perciba con una lentitud extrema el movimiento de la palma de una mano que se dirige hacia ella a toda velocidad, es que la información que recibe a través de los ojos compuestos le proporciona tal cantidad de datos que la naturaleza debió de dotarla con un procesador ultrarápido para poder asimilarlo todo de una sola vez.

En la sala de estar reinaba un silencio absoluto que se prolongó durante varios segundos. No sé cuántos. Yo era una mosca y la palma de la mano estaba en camino. La pistola Glock de Ove Kjikerud me apuntaba al pecho. Y la mirada de Clas Greve al cráneo reluciente.

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NESBO, Jo. Headhunters. Barcelona : RBA, 2012

Fly, standing still

La imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons, es de Jiří Zůna

Plastic Bertrand – Ca Plane Pour Moi

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Detuve el coche a su lado y bajé la ventanilla.

—Hola —le dije.

Pareció sobresaltarse un poco.

—Oh, qué hay… ¿qué hace por aquí?

—Vengo de ver a su cuñado.

—¿Por Martin?

—Sí.

—¿Algo nuevo?

—Me temo que no. Era para atar algunos cabos sueltos.    Asintió, frunció el ceño y después sonrió.

—¿Qué demonios es esa música? —me preguntó.

—Es Plastic Bertrand.

—¿Y ese quién es?

—Un tipo de la new wave belga.

—¿Qué es la new wave?

—¡Dios mío! Quiero decir, supongo que por aquí conocen la rueda, ¿no? ¿Y el fuego?

Se echó a reír.

—¿No vivirán todavía en cavernas y cazarán mamuts lanudos?

—Más bien mejillones —y levantó la cesta.

—¿Quiere que la lleve? —pregunté.

—En coche no se llega a donde voy.

—¿Y dónde es?

—Abajo, a la orilla.

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McKINTY, Adrian. Oigo sirenas en la calle. Madrid : Alianza, 2013.

Bacalao con pisto

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Ferrer había pasado la tarde con Regina ajeno a aquel clima hostil. Charlaron e intercambiaron confidencias, descubriéndose mientras preparaban la cena. Se quemó las yemas de los dedos pelando un tomate y un pimiento escaldados que ella picó y sofrió con un cuarto de calabaza y una cebolla. Desde el día anterior, unos lomos de bacalao se estuvieron desalando en el fregadero; un conocido se los había cambiado por uno de los paquetes de café que Albert les había traído de Francia. De la todavía bien surtida bodega del señor Urgell tomaron un blanco de Mosela que hizo honor al magnífico bacalao con pisto.

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IBÁÑEZ, José Luis. Nadie debería matar en Otoño. Madrid: Espasa Calpe, 2007.

Y para aprender a cocinar esta receta, os dejo el vídeo de Cocinar para los amigos, uno de mis canales preferidos. ¡¡Qué aproveche!!

Pablo Milanés – Yo no te pido

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Un guardia de seguridad negro y bembón que escuchaba una canción de Pablo Milanés, Yo no te pido que me bajes una estrella azul, se levantó de su garita para recibirme. Imaginé que el hombre andaba aburrido de tanta quietud y que cualquier interrupción de su lectura le sonaba a verbena. Me explicó lo del ahorro de energía y dinero. Y lo de los nuevos planes de Bolonia. El caso era que aquello estaba muerto. Solo se oía su reproductor de música, Yo no te pido que me firmes mil papeles grises para amar. Había días en que no iba nadie. Esa mañana, desde que él había relevado al compañero de la noche, únicamente tres personas habían entrado (señalaba a mi espalda) por esa puerta. ¿Los conocía? Desde luego que sí. Llevaba seis años trabajando de seguritas en el campus de Humanidades. Conocía a todo el mundo.

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CORREA, José Luis. El verano que murió Chavela. Barcelona : Alba, 2014

Y para acompañar el texto, una grabación de 1984 en Buenos Aires. La falta de calidad la suple la posibilidad de ver a Milanés cantando en directo con el vozarrón intacto y con las pintas de aquellos años.

 

Beleño

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Fue mediante aquella odiosa amenaza como aquella mujer introdujo a Nete en el beleño y en sus terribles propiedades.

-Hyoscyamus niger -dijo Charles con voz pausada y teatral para recalcar la gravedad del asunto. Solo de oír el nombre Nete sentía escalofríos. Después continuó-: Se decía que lo empleaban las brujas para poder volar hasta el monte Bloksbjerg. Y cuando encarcelaban a aquellas mujeres, sacerdotes y verdugos empleaban la misma hierba para abotargar los sentidos de las brujas bajo el tormento. Por eso lo llamaban ungüento de brujas, así que ten cuidado, te lo advierto. ¿No te parece que es mejor complacerme?

El resultado fue que Nete obedeció durante meses, y aquella época fue la peor de Sprogø en todos los sentidos.

Cuando Nete miraba al mar no veía solo olas que podían transportarla lejos de la isla hacia la libertad, veía también olas que podían arrastrarla hasta el fondo. El fondo oscuro donde ya nadie podría encontrarla y hacerle daño.

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ADLER-OLSEN, Jussi. Expediente 64. Blue Christmas. Madrid : Maeva, 2013

 

Hyoscyamus * Tabaco borde

La imagen, recogida de Flickr y con licencia Creative Commons es de jacinta lluch valero