America – A Horse With No Name

(…)

Ray accedió a internet y entró en una determinada web. Tecleó un nombre de usuario y una contraseña, clicó en algunas carpetas y luego le devolvió el portátil a Broome. Había ochenta y siete fotografías. Empezó por la última, la que Ray le había enviado de incógnito. Algo le llamó la atención de inmediato. Las primeras eran lo que podría definirse como paisajes pictóricos, con la excepción de que había algo en el encuadre que aportaba un matiz de melancolía. En la mayor parte de los casos, los paisajes te hacen anhelar los espacios amplios y la soledad. Pero estos eran adustos, solitarios, deprimentes… Aunque interesantes, ya que ese era claramente el estado de ánimo del fotógrafo en el momento de pulsar el disparador. Broome siguió clicando en las fotografías. Por algún motivo, le vino a la cabeza aquella estúpida estrofa de la canción A Horse With No Name: «Había plantas y pájaros y rocas y cosas». Eso venía a resumirlo todo. Broome había confiado en encontrar… ¿Qué, exactamente? Lo ignoraba. Pistas. Pero lo único que veía eran fotografías, tan anodinas como creativas y conmovedoras, del lugar en el que un hombre perdió el corazón y otros habían perdido… ¿Qué, una vez más?

(…)

COBEN, Harlan. Quédate a mi lado. Barcelona : RBA, 2013

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