Patibularias

(…)

—Quiero decir, ¿es posible que alguno de ellos se moviera después del disparo, con convulsiones o algo parecido?

El médico se colocó las gafas, comprobó que las tenía bien puestas y se las volvió a quitar.

—No.

—He leído que durante la Revolución francesa, antes de la guillotina, cuando todavía decapitaban a la gente manualmente, los condenados a muerte eran informados de que a veces el verdugo fallaba y, si eran capaces de levantarse y bajar del patíbulo, quedarían en libertad. Se dice que unos cuantos lograron levantarse sin cabeza y pudieron dar varios pasos antes de desplomarse en el suelo, para gran regocijo del público, claro está. Si no recuerdo mal, un científico explicó que el cerebro puede preprogramarse hasta cierto punto y los músculos pueden seguir trabajando un buen rato si el corazón ha recibido grandes cantidades de adrenalina justo antes del momento de la decapitación. Al parecer, es lo que les ocurre a las gallinas cuando se les corta la cabeza.

El forense sonrió con sorna.

—Muy gracioso, inspector. Pero me temo que se trata de leyendas urbanas.

(…)

NESBO, Jo. Cucarachas. Barcelona : Penguin Random House, 2015

playmobil executioner

La imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons, es de William Clifford

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