Leonard Cohen – In My Secret Life

(…)

Sin embargo, aquella tarde notaba una presión singular, que por momentos tenía un desagradable parecido con la angustia: la que me producía asomarme a aquel precipicio que, por tantas razones, era para mí la vida secreta de Robles. Todas las vidas secretas, cualquiera que sea su titular, participan de ese vértigo y de ese desasosiego, por más que el interesado intente justificarlas, o excusarlas con un cúmulo de pretextos, o apaciguarse con sus alicientes, reales o imaginarios. Al final, como bien dice esa canción de Leonard Cohen, In My Secret Life, que sólo pudo escribir alguien que sabe de lo que habla, las vidas secretas están llenas de frío y soledad. Mientras Chamorro conducía hacia el puerto donde a las cuatro y media de aquella tarde debíamos encontrarnos con el sargento Nuño, que prefería los Porsche antes que honrar sus juramentos, me acordé de aquellos versos terribles del poeta canadiense:

 

And I’d die for the truth

in my secret life.

 

Bien sabía que era así, que por la verdad uno moriría cuando vive fuera de ella. Para mi amigo, ya muerto, se acercaba la hora de la verdad. Y, me gustara o no, era yo quien tenía que sacarla a la luz.

(…)

SILVA, Lorenzo. La marca del meridiano. Barcelona : Planeta, 2012. 

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