Pink Floyd – Shine On You Crazy Diamond

(…)

—¿Alguna mujer misteriosa más te ha dejado una felicitación?

—Hoy no.

—Si fuera algo serio te lo hubiera dicho sin más, no te hubiera dejado una nota tan críptica. Eso solo pasa en las películas.

—Estaba pensando exactamente lo mismo.

El tiempo se detuvo uno o dos segundos.

—No dejes que el trabajo te pueda, ¿vale?

—Vale.    —Pues cuídate.

—Me cuidaré.

Colgó. Me preparé otro gimlet de vodka, bajé las luces y puse Wish You Were Here, de Pink Floyd. Avancé la aguja hasta Shine On You Crazy Diamond, la canción sobre la depresión mental de Syd Barrett, y puse el tocadiscos en repetición. Llamé a la RUC de Carrick y pregunté por el agente McCrabban.

—McCrabban al habla —dijo.    —¡Cristo bendito! ¿Todavía estás ahí?

—No deberías tomar el nombre de Dios en vano. Y sí, todavía estoy aquí.

(…)

McKINTY, Adrian. Oigo sirenas en la calle. Madrid : Alianza, 2013

Hanky-Panky

(…)

½ oz de ginebra

 1 ½ oz de vermut dulce

2 gotas de Fernet Branca

Mezcle las bebidas en el vaso con hielo, enfriándolo. Sírvalo en un vaso martinero con una cereza mientras oye una ópera de Gilbert y Sullivan.

El hanky-panky fue idea de Ada Coleman. Su benefactor era Ruper D’Oyly Carte, que construyó el Hotel Savoy y produjo las óperas de Gilbert y Sullivan en Londres. Ella le dio al bar del hotel una posición reconocida sirviendo a Mark Twain, al príncipe de Wales, o al príncipe Wilhelm de Suecia, y al actor Charles Hawtrey, quien le pidió algo para animarse. Al darle este coctel, lo bebió de golpe diciendo By Jove!» That is the real hanky-panky
(…)

HAGHENBECK, F.G. Trago amargo. Barcelona : Roca editorial, 2009