Lou Red – Perfect Day

(…)

Dejé el pico y la pala en el pañol, me sacudí como pude la tierra y eché sobre el piso el contenido de una de las garrafas de agua. No limpiaron la sangre. Solo sirvieron para extender más la mancha. No quise gastar la otra garrafa. Desperdiciar agua es pecado. Eso siempre decía el viejo. Me cambié de camisa y, tras asegurarme de que todo quedaba bien cerrado, me metí en la Trans y arranqué.

En la radio daban una canción de Lou Reed, Perfect Day, y yo la escuché mientras a lo lejos las luces de Playa del Inglés se iban acercando. Solo entonces me permití encender un cigarrillo.

(…)

RAVELO, Alexis. La última tumba. Edaf 2013

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