Quique González – Daiquiri Blues

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El puzle estaba acabado. Laguna & Campbell elaboró los expedientes. Se los entregó a Madrid Seas. Ramón Ribeyro, en el momento oportuno, comenzaría a recibir y publicar el chorro de informaciones confidenciales. Pero había dos copias más: la de Luisito, durmiente en un banco, y la fotocopiada por Marsé, muy probablemente en manos de Adriana, si es que no la había vendido ya. Al colocar todas las piezas, le pareció que tenía un protagonismo excesivo: Madrid Seas le había tirado los tejos, Luisito también le tendía la mano, y Adriana, Adriana dentro de nada aterrizaría en Madrid. Un imán.

«Lo habías entendido mal, otra vez. Creías que podía ser de verdad, lo estabas empezando a creer», cantaba Quique González, cuando Nerea entró en el pub. Despacio, armada con tacones y carmín. Joven. Invencible.

(…)

PÉREZ, Leandro. Las cuatro torres. Planeta, 2014

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