El coño de Ibarrola

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—¿Dónde habíais quedado?

—En El coño. Quiero decir, en la escultura esa del agujero de General Loma, junto a la plaza de la Virgen Blanca.

—La mirada, Peio. Se llama La mirada —dije, con una sonrisa.

No había manera de que nadie en Vitoria lo llamase de otra forma. Era un bloque vertical de cinco metros y medio de mármol gris con un agujero desde el que se veía la estatua de la Virgen Blanca, y también mi portal.

GARCÍA SÁENZ DE URTURI, Eva. El silencio de la ciudad blanca. Planeta, 2016

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Vitoria, desde el "Coño"

La imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons es de Álvaro Remesal Royo