Tracy Chapman – Fast Car

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 Lene Galtung estaba en el salón mirando por los cristales dobles, contemplando la doble imagen que se reflejaba en ellos. En el iPod sonaba Tracy Chapman. «Fast Car.» Era capaz de escucharla una y otra vez, no se cansaba nunca. Trataba de una chica pobre que quería huir de todo, sentarse en el bólido de su novio y dejar atrás la vida que tenía, el trabajo de cajera en el supermercado, la responsabilidad de su padre alcohólico, quemar todos los puentes. Nada más lejos de lo que era la vida de Lene y, aun así, aquella canción trataba de ella. La Lene que podía haber sido. Que en realidad era. Una de las dos a las que veía en la doble imagen de los cristales. La normal, sosa.

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NESBO, Jo. El leopardo. Random House, 2014

Daiquirí

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2 oz de ron blanco

El jugo de dos limones

1 cucharadita de azúcar

10 gotas de licor de maraschino

Mezcle el ron, el azúcar y el jugo del limón con hielo en un mezclador. Si lo desea frapé, mezcle en licuadora. Sírvalo en vaso corto, adornando con una rebanada de naranja. Haga una línea de conga y baile al ritmo de Desi Arnaz su éxito Babalú.

El daiquirí es toda una familia de cocteles. Sus ingredientes primarios fueron el ron y el jugo de limón. Hay tantas versiones como sabores de frutas, pero el de fama internacional fue el que nació en uno de los bares más famosos del mundo: La Floridita en La Habana. Daiquirí es el nombre de una playa cercana a Santiago, ahí existe una mina de acero. Se dice que un ingeniero estadunidense, Jennings Cox, lo inventó con el sencillo nombre de daiquirí natural. Tomada después por Constantino Ribalaigua Vert, barman y dueño del Floridita, llegó a ser conocido el lugar como el palacio del Daiquirí. Ernest Hemingway, al probar su versión, lo apodó El grande constante. Sus inicios imperialistas tuvieron eco en los sesenta. El daiquirí era la bebida preferida por John F. Kennedy para acompañar sus comidas.

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HAGHENBECK, F.G. Trago amargo. Roca editorial, 2009