Las aventuras del Peregrino Pickle

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Neal se tumbó en la bañera que venía con la habitación de invitados. La había llenado con agua humeante para intentar aliviar el dolor de su cuerpo y de su alma. El primer sorbo de escocés extendió una calidez relajante por sus entrañas y al cabo de unos minutos fue capaz de sacar su ejemplar en rústica de Las aventuras del peregrino Pickle y perderse en el siglo XVIII. Que era, en cualquier caso, el objetivo de su vida.

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WINSLOW, Don. Un soplo de aire fresco. Mondadori, 2013.

 

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