Makarov

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—Ya. ¿Y el arma?

—No la han encontrado. Enviamos equipos de búsqueda y buzos a rastrear el río y sus alrededores, sin resultado. Eso no significa que la pistola no esté ahí; el fango, el lodo… ya sabes.

—Ya sé.

—Dos de los inquilinos del piso han declarado que Oleg les había enseñado una pistola, y se jactó de que era igual que las que utilizaba la mafia rusa. Ninguno de los dos entiende de armas, pero después de mostrarles fotos de unas cien pistolas, parece que ambos señalaron la Odessa. Y esas suelen emplear, como ya sabes…

Harry asintió con la cabeza. 9×18 mm Makarov. Y además, era casi imposible no reconocerla. La primera vez que vio una Odessa pensó en la vieja pistola futurista de la portada del disco Foo Fighters, uno de sus muchos cedés que habían terminado en casa de Rakel y Oleg.

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NESBO, Jo. Fantasma. Random House, 2015

La Imagen es de la Wikipedia

P64 9x18 makarov

La imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons, es de Michael Tefft

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Gibson

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6 partes de vodka

1 parte de vermut

2 cebollitas de cambray

Hielos

Mezcle las bebidas con el hielo en el vaso mezclador, agitándolo para escarchar. Sirva en una copa de coctel. Adorne con las dos cebollitas en un palillo.

En Chicago el coctel Gibson fue bautizado en los bares clandestinos de tiempos de la prohibición. El nombre viene de las características cebollitas que representan los senos de las famosas mujeres Gibson. Estas eran la personificación del ideal femenino de la época dibujado durante las dos primeras décadas del siglo Veinte por el famoso ilustrador de la revista Life, Charles Dana Gibson. Muchas modelos posaron para Gibson, como Anaïs Nin. Otro ilustrador, Harry G. Peter, tomó el modelo para realizar los cómics de Wonder Woman.

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HAGHENBECK, F.G. Trago amargo. Roca editorial, 2009

La imagen es de la Wikipedia

Torre Eiffel

ía calor cuando por fin avisté la casa de Ove Kjikerud. Fui hasta la orilla del bosque y me senté en un tocón desde donde podía ver bien la calle con sus chalets adosados y sus bloques de casas. Y me di cuenta de que la gente que vive en la zona este de la ciudad no tiene unas vistas tan diferentes a los de la elegante zona oeste. Todos teníamos vistas al edificio del Postgirobygget y al Hotel Plaza. La ciudad no se veía ni más fea ni más bonita. En realidad, la única diferencia era que desde aquí podía verse la parte oeste de la ciudad. Lo que me hizo pensar en cuando Gustave Eiffel construyó su famosa torre para la exposición universal de París en 1889 y los críticos dijeron que la mejor vista parisina era desde la torre Eiffel porque era el único sitio desde el que no se veía la torre Eiffel.

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NESBO, Jo. Headhunters. RBA, 2012

Eiffel

La imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons, es de

Eiffel

Doctor House

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Para relajarse, Conde decidió no pensar más en los Kaminsky mientras cubría a pie el trayecto de ocho cuadras hasta la casa de Tamara. Al llegar descubrió a la mujer en la sala de la televisión, en apariencia tranquila, concentrada en el disfrute de uno de aquellos episodios del Doctor House, abominable y repulsiva para el Conde. En su criterio, el tal doctor era el tipo más comemierda, petulante, imbécil e hijo de ¡la grandísima puta que hubiera podido salir de la cabeza de un guionista, y nada más de oírle la voz, su ánimo se volvió a alterar. Al verlo llegar, la mujer detuvo la proyección y, luego de recibir el beso más cariñoso que Conde guardaba en su repertorio de besos culpables, se quedó en silencio, observándolo.

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PADURA, Leonardo. Herejes. RBA. 2013

Missing Hugh II

 

La Imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons, es de Little Miss no Name

León

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Harry colgó. Tamborileó sobre la mesa y vio la pila de trabajos colocados a un lado del escritorio. Y el montón de fotos al otro. Pensó en la analogía sobre depredadores de Bellman. ¿León? Sí, por qué no. Había leído que los leones que cazan en solitario tienen una tasa de éxito inferior al 15 por ciento. Y que cuando un león mata a una presa grande no es capaz de desgarrarle el cuello y tiene que ahogarla. Cerrar las mandíbulas en torno a su garganta y bloquear las vías respiratorias. Y eso puede llevar tiempo. Si es un animal grande, como por ejemplo un búfalo de agua, el león se arriesga a quedarse colgado de su cuello, torturando al búfalo de agua y a sí mismo durante horas, hasta que al final tiene que dejarlo ir. Así es la investigación de un crimen. Trabajo duro y ninguna recompensa. Le había prometido a Rakel que no volvería a eso. Se lo había prometido a sí mismo.

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NESBO, Jo. La sed. Reservoir books, 2017

Beautiful lion dad

La imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons, es de Tambako The Jaguar

 

Tigre

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—Solo por curiosidad, Bellman: ¿por qué precisamente este caso es tan importante para ti? Bellman se encogió de hombros.

—Política. Las alimañas necesitan carne. Y recuerda que yo soy un tigre, Harry. Y tú solo un león. El tigre pesa más y aun así tiene más cerebro por kilo de masa corporal. Por esa razón los romanos del Coliseo sabían que el león moriría cuando lo mandaban a luchar contra un tigre. Harry notó que alguien se giraba hacia ellos. Era Oleg, que le sonreía levantando el pulgar. El chico pronto cumpliría veintidós años. Tenía la boca y los ojos de su madre, pero el flequillo negro y liso de un padre ruso al que ya no recordaba. Harry le devolvió el gesto e intentó sonreír. Cuando se giró hacia Bellman, ya no estaba allí.

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NESBO, Jo. La sed. Reservoir books, 2017

Sumatran Tiger 5

La imagen, en Flikr y con licencia Creative Commons es de Tony Hisgett

 

 

El origen de la muerte

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Al principio, no existía la muerte. Esta es la historia de cómo la muerte llegó al mundo.

Había una vez un hombre a quien llamaban Leeyio, que fue el primer hombre a quien Naiteru-kop trajo a la Tierra. Naiteru-kop llamó entonces a Leeyio y le dijo: «Cuando una persona muere y dispones del cuerpo, debes acordarte de decir: “El ser humano muere y regresa, la luna muere y se aleja”».

Pasaron muchos meses hasta que alguien murió. Cuando, finalmente, el hijo de un vecino falleció, mandaron llamar a Leeyio para que dispusiera del cuerpo. Al sacarlo, cometió un error y dijo: «La luna muere y regresa, el ser humano muere y se aleja». De modo que, tras eso, ninguna persona sobrevivió a la muerte.

Transcurrieron unos pocos meses más, y el hijo del propio Leeyio murió. Así que el padre sacó el cuerpo y dijo: «La luna muere y se aleja, el ser humano muere y regresa». Al oírlo, Naiteru-kop le dijo a Leeyio: «Ya es demasiado tarde, pues, por tu propio error, la muerte nació el día en que murió el hijo de tu vecino». Y así es como surgió la muerte, y, por eso, hasta el día de hoy, cuando una persona muere no regresa, pero, cuando muere la luna, siempre vuelve.

HISTORIA TRADICIONAL MASÁI

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CROMPTON, Richard. La hora del Dios Rojo. Siruela, 2015

dead?

La imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons, es de