Lalara

Aunque no con demasiada asiduidad, por aquí también solíamos hablar de música. Un poquito. Así que allá voy, a hablaros de una cantante con la que tengo una deuda pendiente; Lara. La Lara para los que la hemos visto dar sus primeros pasos en esto de patearse escenarios y alegrar un poco la vida del prójimo a base de emocionarnos a pentagramaza limpio.

Recuerdo la primera vez que fuimos a verla, que le tocó telonear a Mikel Andueza, Iñaki Salvador y compañía, que por cierto se marcaron un conciertazo tremendo jazzeando melodías vascas. Si podéis, escuchad la versión del “Txoria Txori” de esta gente, que es un lujazo. A lo dicho, que me encantó ese concierto y me encantaron los teloneros, un grupo de gente jovencísima capitaneados por Lara, La Lara, Lara Vizuete.

Imagino que tiene que ver con la biografía de cada cual, pero no deja de sorprenderme cómo algunos temas que a uno le han empezado a gustar ya talludito, esta gente se los metiera entre pecho y espalda con tanta naturalidad y desparpajo. ¿Qué cantaba yo cuando estaba en el insti? No sé, algún tipo de batiburrillo que podía ir desde Supertramp a Hertzainak. Eso y los grandes éxitos de Teresa Rabal, por supuesto, y la canción de la muerte del Palomo de Rocío Dúrcal. Bueno, mejor no poner en marcha la máquina del tiempo, que dicen que el sueño de la sinrazón produce monstruos..

Total, que me volví a acercar a ver a Lara hace unos meses cuando estuvieron tocando en la última edición del festival de Jazz de Miranda de Ebro, que como siempre, corrió a cargo de la gente del Mirajazz. Y allí que me fui con la Elvi y la Yuyu al Bocca a ver con qué nos encontrábamos. Y lo que nos encontramos fue una pasada. Una pasada de concierto. Cuando en un evento jazzístivo tienes la sensación de no ha pasado el tiempo, que has estado a gusto incluso habiendo tenido que estar de pie porque la sala estaba a tope, y te vas con la sonrisilla de haber visto un buen concierto y todavía con sed de gintónic, es que el concierto es de los que valen, valieron, la pena.

Una pasada la sencillez con la que se arrancaban con temas de los que te tocan la fibra. Una pasada la calidad y el estilazo que destilaba la formación. Una pasada el repertorio…. Una pasada de concierto.

No sé si he dicho que fue una pasada. Creo que sí. Mira te dejo la lista de las canciones que se cantaron ese día en el Bocca (a mi el repertorio me encantó, salvo una de las canciones de la Whitehouse, a la que no le pillé el punto).

  • Something Got A Hold On Me – Etta James.
  • If I Were A Bell – Stacey Kent
  • Lullaby Of Birdland – Sarah Vaughan
  • Desafinado – Stan Getz
  • Calling You – Jevetta Steele
  • You Know I’m Know Good – Amy Winehouse
  • My Funny Valentine – Diane Reeves
  • Mia – Mayte Martin
  • Beautiful Love – Sophie Milman
  • Wake Up Alone – Amy Winehouse (Hidden Treasures)
  • How High The Moon – Ella Fitzgerald
  • Golden – Jill Scott
  • Alfonsina y el mar – Mercedes Sosa

Bueno, ya veis que esta gente no se anda con chiquitas y que las canciones pueden aparecer en el repertorio de cualquier artista de campanillas. A mi, desde luego, para cuando empecé a escuchar los sones brasileiros, ya me tenían en el bote. Ah, y no me quiero olvidar de los músicos que acompañaron a Lara, que fueron Luismi Segurado, Félix Oviedo y Darío Guiber, tres buenos músicos que rayaron a gran altura, si bien es cierto, que entre que estaba al final de la sala y que me deslumbraba la solista con su traje de bola de discoteca saturdaynaigfiber apenas pude verles.

Y es que imagino que es que esta chavala es una artista, así, sin más. Cosas de la genética o de los dioses. Que daría igual que estuviera por allí en una esquina del escenario tocando el triángulo, el yepero, o haciendo la segunda voz del “Alabaré, alabaré”.

Lara, La Lara, Duduá

P.S.: Si estás hoy por Donosti puedes ver al Lara Vizuete Quartet desplegar lo mejor de su repertorio en el Altxerri hacia las 20:00 h.

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Eric Clapton – Somewhere over the Rainbow

(…)

Como cabía esperar, mi segmento en el programa matinal no llegó hasta la segunda hora. Durante cuarenta y cinco minutos esperé sentado en un estudio pequeño y oscuro mientras miraba la primera mitad del programa en la pantalla de la cámara. Uno de los reportajes era sobre Crossroad, el centro de rehabilitación de drogodependientes que Eric Clapton había fundado en el Caribe. El segmento terminó con imágenes de un concierto de Clapton con una versión muy soul y con un toque de blues de Somewhere over the Rainbow. El tema era maravillosamente conmovedor y cargado de esperanza en relación al reportaje, pero un anuncio lo interrumpió.

 (…)

CONNELLY, Michael. La oscuridad de los sueños. Barcelona : Roca Editorial, 2011. p. 247

Di Derre – Faren til Ivar

De todos los autores y autoras nórdicos de novela negra mi preferido es Jo Nesbo. Ha conseguido un personaje, Harry Hole, muy dinámico, con muchas características de otros detectives nórdicos como Wallander o Martin Beck pero con un ritmo más cercano a los autores estadounidenses. Me gusta Harry Hole, un poli que en ocasiones me recuerda un poco a Harry Bosch, tanto en su forma de actuar, la importancia de la música en las novelas… hasta en el nombre se parecen. Hablamos, pues de una serie de novelas muy contundentes y entretenidas. ¿Qué más puedo pedir?.

Pues a lo que hoy vamos es que Hole era ya persona conocida y popular en Noruega por ser cantante de un grupo de música bastante conocido. Hasta la fecha, las pocas canciones que había conseguido oír de su grupo, Di Derre me parecía que estaban bien, sin más, y que el grupo tenía un toque country simpático. Sin embargo, he encontrado esta canción en el youtube que me ha gustado un montón y que os la quería presentar: “Faren til Ivar”

Hoy no hay Karaoke. Hoy directamente le dejamos cantar a Jo Nesbo (en la foto, el de la izquierda).

A ver si os gusta.

Irrintzi jazz

Hace unos días me acerqué a la Escuela de Música Jesús Guridi (lo que mayormente llamábamos “El Conser” cuando yo me dejaba caer por allí a aporrear el saxofón) a ver el sexto concierto de la cuarta temporada de “Ondas de Jazz en la Ciudad”, una especie de conciertos didácticos alrededor del jazz y que este año han sido una auténtica delicia.

 Ya he hablado en algún otro momento de este ciclo de conciertos, una verdadera golosina musical que nos ponían un martes al mes y a la que por fortuna he podido asistir a casi todos los conciertos. Una nevada inoportuna y un despropósito de curso me han esquilmado dos conciertos, pero en los que he estado la verdad es que me lo he pasado muy bien.

 Este año Jazzargia ha programado sus conciertos temáticos alrededor de la fusión. Jazz con flamenco, con bossa, con rock, con ritmos latinos…. y con música vasca, que es la fusión que nos proponían en este último concierto.

 Para la ocasión llegaron a Gasteiz unos músicos de lo mejorcito que se puede escuchar por estas latitudes. Liderados en este caso por Mikel Andueza al que acompañaban Iñaki Salvador, Gonzalo Tejada y Vincent Thomas tuvimos la ocasión de que sonasen como estándares de jazz temas de Mikel Laboa, canciones populares de Iparralde e incluso el Aitormena de Hertzainak o el Lau Teilatu de Itoiz.

 La propuesta hay que reconocer que además de ejecutada con un gusto brutal es muy original y muy fácil de entender. En nuestro caso, este concierto fue un repaso a lo escuchado hace casi un año en la primera sesión del Festival de Jazz de Miranda, ese que con tan buen tino organiza la gente de Mirajazz.

 En esta ocasión la acústica fue tremenda y el público se fue metiendo en el concierto muy poco a poco para acabar absolutamente rendido al buen hacer de estos fantásticos músicos. Sin embargo, eché en falta la magia de la fábrica de tornillos, pero es que ahí juegan con ventaja los mirandeses; los conciertos empiezan a una hora más razonable para la improvisación y el público se relaja mucho mejor con una cervecita en la mano. Indudable.

 La gente de Jazzargia dejó entrever que es posible que esta idea de “fusión vasca” se concrete en una grabación, y la verdad es que estaría muy bien que este proyecto que ha ido creciendo de concierto en concierto por casas de cultura sobre todo de Gipuzkoa, se pudiese materializar en un documento sonoro de calidad. Por lo menos que intente llegar a la calidad de los intérpretes.

 Me quedo con un muy buen sabor de boca con lo propuesto este año por Jazzargia, y sólo quiero aprovechar la ocasión, además de para felicitar a la asociación, para pedir al Ayuntamiento que siga apoyando iniciativas de este tipo. Que no todo se quede en los grandes festivales y se apoye más la cantera y la formación musical de la gente que luego vamos a los festivales.

 Y a nivel musical… pues la gente que más me ha impresionado serían por un lado el Gere, sobre el que pivotaron tres conciertos a los que asistí y al que siempre es un placer oir rasgar el bajo eléctico, los baterías Maurice London y Hasier Oleaga, ese bajo tremendo que es Gonzalo Tejada y el saxo Andrzej Olejniczak que lo bordó el día de la fusión rock.

 Que vuelvan pronto.

La foto en Flickr es de Tabernilla

Bandejitas de jazzmón y queso

 El pasado viernes nos volvimos a acercar a la Fábrica de Tornillos de Miranda para asistir al concierto que todos los meses organiza la gente de Mirajazz.

La verdad es que desde la primera vez que acudimos hasta hoy ha aumentado de manera espectacular el número de personas que se acercan (nos acercamos) a ver qué concierto nos han programado. Así, al principio no nos preocupábamos por llegar muy pronto y solíamos echar unas cañitas antes de entrar, y ahora si no te andas un poco al loro tienes que ver el concierto desde el final de la sala. 

En esta ocasión tuvimos la oportunidad de ver a un músico mirandés, el batería Gonzalo del Val, liderando un trío en el que le acompañaban el contrabajo David Mengual y el pianista Marco Mezquida. A ellos se les unió a partir de la tercera o cuarta canción la cantante Celeste Alías. 

Dentro de toda la variedad de estilos que te puedes encontrar dentro del jazz, a mi el del viernes no era el que más me motiva, pero bueno, hay que reconocer que el conciertillo estuvo bastante bien. A mi me sorprendió especialmente Marco Mezquida, el pianista, que con sus veintipocas primaveras se manejó de maravilla. 

El concierto se dividió en dos partes (lo cual viene bien para prevenir la deshidratación del personal) y a mi me gustó más la segunda, más marchosilla y con más peso de los ritmos latinos, al punto que el concierto acabó con un par de boleros que hicieron que ya la gente acabase encantada con el grupo. Me llamó especialmente la atención lo bien que sonó el tema de Keith Jarret que tocaron antes de los boleros, pero no me quedé con el nombre del tema. 

Queda para alguna rama oculta de la sociología el explicar cómo se puede conseguir acercar a un concierto de estas características a alguien que es fan declarado del pop radical y la música electrónica atodotrapo. Ah, si, que se me olvidaba lo de las cervezuquis frescas y las bandejillas de embutidos variados para ir degustando mientras escuchas el concierto. Es evidente, pues cómo el jamón ha facilitado un motón el salto de Alaska a Miles Davis a mi amigo Danielito. 

Comentar por último que la gente de Mirajazz comentó antes de empezar el concierto que este año trasladarán el festival de jazz de Miranda de junio a noviembre, lo cual me parece una muy buena decisión, y que están preparando una programación muy potente para dicho evento. Pues qué decir; que nos pondremos el abrigo y allí estaremos.

Gonzalo del Val Trío + Celeste Alías

“Three Generations” 

Gonzalo del Val: Batería

David Mengual: Contrabajo

Marco Mezquida: Piano

Celeste Alías: Voz

Jazzmón y Queso

Foto de katiescrapbooklady

Atornillando la noche de los viernes

El viernes pasado estuvimos en un concierto de los que organiza la asociación mirandesa Mirajazz. Intentamos ir siempre que podemos a estas audiciones porque la verdad es que están muy bien y la gente de la asociación se lo curra un montón. La convocatoria era tentadora, “un grupo cubano”, pero al final sólo nos animamos la Yuyu, Elvi y el menda lerenda. Ah, y también vino Ana, que no se me olvide.

Los conciertos de Mirajazz son especiales. Para empezar, el sitio en el que tocan los grupos es un lujo: la fábrica de tornillos; un local muy guapo y muy bien acondicionado para estos eventos. Y justo cuando llegas es cuando empiezan las sorpresas: pagas la entrada (10 euros normalmente), y nada más pasar la puerta te obsequian con una copita de cava bien fresco. De ahí pasas a la zona para el público… y te encuentras con un montón de mesas y sillas con sus velitas encendidas que le dan un ambiente molón y cálido al local. Como si estuvieras en un bar con música en directo pero a lo bestia, vamos.

Es habitual que la gente además de pillar unas birritas (caso de no seguir con el cava) pida para picar una tabla de embutido y queso, y también es habitual que como el concierto pierda intensidad en algún momento, la gente opte por ponerse a hablar en lugar de escuchar. Este tipo de concierto es lo que tiene, y casi diría que es parte de su encanto.

Pues bien, el viernes tocó el grupo de Jazz latino Zambura, y la verdad es que estuvo muy bien. Es cierto que se esperaba al vibrafonista Alfredo Chacón, pero el saxofonista que le sustituyó respondio con mucha solvencia… y además hizo felices a mis tres acompañantes, que acordaron que sí, “… que muy bueno el del saxo”.

Total, que pasamos un rato muy entretenido escuchando a un buen grupo de jazz latino y que por momentos nos hizo trasladarnos de la primaveral Miranda a alguno de esos paraísos tropicales de nuestro imaginario.

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Latinia-Gasteiz

Ayer estuve en un concierto didáctico de jazz. Esta temporada es la tercera vez que me acerco a ver lo que nos propone la gente de Jazzargia y el Departamento de Educación del Ayunta gasteiztarra. Las dos veces anteriores los conciertos eran, el primero sobre la bossa nova en el jazz y el segundo se habló (tocó) jazz-rock. Ah, y al que daba comienzo a la temporada,  jazz y flamenco, no pude ir porque justo cayó la primera nevada de la temporada y no era cosa de andar jugándose el tipo por ahí. Ah, y como la vez anterior, que ya casi está convertida para la causa, fui con Elvi.
 
 La estructura de los conciertos siempre es la misma: Gere (José A Guereñu), un bajista de lo mejorcito que se puede escuchar por estas lindes, hace de aglutinador, y a su vera se juntan un puñado de buenos músicos que irán tocando temas más o menos representativos del estilo del día. La historia se complementa con la presencia de una persona experta en el estilo al que se dedique la sesión que es entrevistada por un miembro de jazzargia que se encarga de dinamizar el coloquio.
 
Yendo al lío, ayer se tocó mucho y buen jazz latino. Por allí fueron pasando temas de Dizzy Gillespie, Mongo Santamaría…  hasta la “manteca” de Chano Pozo, muchos de ellos muy reconocibles e interpretados con solvencia por la banda del día, que la formaban Mikel Andueza al saxo, Jon Urrutia al piano, Luis Dulzaides a la percusión, Hasier Oleaga a la batería y el mencionado Gere al bajo.
De los tres conciertos en los que he estado, el de ayer fue el que menos me gustó. Puede ser que yo esperase un repertorio más cercano a Michel Camilo, Paquito D’Rivera y compañía, o puede que la banda se quedase un poco corta (en mi opinión hubiese hecho falta otro músico de viento para acompañar a Andueza), pero a pesar de todo hay que reconocer a la banda el esfuerzo que hizo y felicitarles porque por momentos te olvidabas que estabas en Siberia-Gasteiz y dejabas ir la imaginación al ritmo de la percusión (muy potente el dueto Oleaga – Dulzaides, por cierto).
 
Volveré a pasarme a ver las “Ondas de Jazz en la ciudad” el próximo mes, que creo que versará sobre la voz en el jazz (la cosa promete), y si lees esto y quieres aprender un poco de este estilo musical, no te lo pienses porque estos conciertos están pero que muy bien. Ah, se me olvidaba, la pesona invitada ayer fue Patri Goyalde, un buen acompañante a un buen grupo de músicos.
P.S.: Se me olvidaba. En la página de Jazzargia se pueden escuchar (cuando funciona) los comentados conciertos. Ya sabes, que aproveche. Ah, y os dejo la canción con la que me hubiese gustado que acabasen el concierto… pero no pudo ser.
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