Velvet Underground & Nico – Venus in Furs

(…)

Vislumbré mi imagen en el espejo del vestíbulo. Estaba delgado, roñoso, pálido. Tenía las uñas largas y sucias. El pelo desordenado, graso, negro, con franjas grises sobre ambas orejas y en las patillas. Parecía el modelo perfecto para un anuncio contra la heroína. Aunque yo no tomaría ese camino. Todavía no. Y hablando de regalos exóticos de Oriente… ¿No había una…?

Rebusqué en el cubo de la basura debajo del fregadero de la cocina y encontré una colilla a la que todavía le quedaban dos centímetros de cannabis. Me preparé un café y lo coroné con una medida de Black Bush. Volví a la sala y revisé los álbumes hasta que encontré el de Velvet Underground & Nico. Puse «Venus in Furs», bebí el café, encendí la colilla con la llama de la estufa de parafina e inhalé. Parafina. Hachís. La viola de John Cale. La voz de Lou Reed.

Algo revitalizado, salí y recogí las botellas de leche. Había un coche extraño a cuatro casas de distancia, en la curva de Coronation Road. Un Land Rover Defender blanco con dos siluetas difíciles de distinguir en el interior. Un hombre y una mujer, ella en el asiento del conductor. Tomé nota mental del coche, quité la tapa dorada de la botella de leche y eché un poco en mi taza de café. Contemplé el vehículo y bebí. Empezó a caer una llovizna del cielo que parecía agua sucia de fregadero.

(…)

McKINTY, Adrian. Por la mañana me habré ido. Alianza, 2016

Puedes ver otra “versión” de este tema en esta otra entrada de la novela “Cold, cold, ground”.

 

 

Blind Willie Johnson – Tear This Building Down

(…)

Nos quedamos de pie unos segundos y giré para marcharme.

—De todas maneras, no te diremos dónde está Dermot —dijo Fiona.

—Lo sé. Esto no es por eso.

—¿Y por qué es?

—Por los viejos tiempos.

Bajé las escaleras, subí al BMW y encendí las luces. La lluvia caía con más fuerza que nunca, así que puse al máximo los limpiaparabrisas y el desempañador. Atravesé el Shantallow. Estaban llegando unos coches de bomberos del Waterside para apagar el incendio de la tienda de Poppy Devlin pero, como era habitual, se había reunido una multitud para contemplar embobados las llamaradas y arrojar botellas de leche y piedras a los bomberos impidiéndoles acercarse. Rebusqué en la caja de casetes y saqué la cinta de Blind Willie Johnson. Apreté el avance rápido hasta que llegué a la pista cuatro, «Tear This Building Down», «Demoler este edificio». La guitarra emitió sus rasgueos y Blind Willie Johnson gruñó la letra: «Bien, si pudiera hacer lo que quiero, Señor, en este mundo malvado, Señor. Si pudiera hacer lo que quiero, Señor, demolería este edificio…».

Por fin dejó de llover y mantuve una buena velocidad durante el viaje hacia el sur. Cuando llegué a Carrickfergus, no eran más de las diez de la noche, pero estaba tan cansado que me acosté de inmediato y, por una vez, dormí el sueño de los justos.

(…)

McKINTY, Adrian. Por la mañana me habré ido. Alianza, 2016