Archivo de la etiqueta: Adrian McKinty

Cien años de soledad

(…)

El domingo una borrasca atlántica aparcó sobre Irlanda y estuvo lloviendo tan fuerte que podría haber sido el 12 de julio o cualquiera de esos otros días de fiesta en que Dios vierte su ira líquida sobre los unionistas que desfilan por las calles con sus sombreros de hongo y sus bandas. No salí de casa en todo el día. Estaba tan aburrido que casi me fui al Salón del Evangelio de Victoria Road donde se suponía que hablaban lenguas, danzaban con serpientes y después te invitaban a un trozo de pastel Dundee gratis. En vez de eso, me puse a oír música y a leer Cien años de soledad, que me habían mandado del club del libro. Era una buena novela, pero, como dijo aquel, tal vez setenta y cinco años de soledad hubieran sido suficientes.

(…)

McKINTY, Adrian. Oigo sirenas en la calle. Alianza, 2013

Deja un comentario

Archivado bajo Meta

Paul McCartney & Stevie Wonder – Ebony & Ivory

(…)

Tony se había desplazado hasta allí en un Land Rover de la poli, así que cogimos mi coche.

El trayecto del Ballygalley rural a la miseria gris de Larne era de diez minutos. Charlamos un poquito y Radio 1 puso Ebony & Ivory, una canción nueva de Paul McCartney y Stevie Wonder. Dj Mike Read la puso dos veces seguidas, lo que era un tanto cruel por su parte, porque estaba claro que era la peor canción al menos de la década, quizás de todo el siglo.

La RUC de Larne.

Con uno de los suyos abatido a tiros, la atmósfera era apocalíptica y cargada de negrura. Dimos nuestras condolencias al sargento de guardia y metimos unas pocas monedas de cobre en la hucha de las viudas y huérfanos dejándonos ver.

(…)

McKINTY, Adrian. Oigo sirenas en la calle. Madrid : Alianza, 2013

Deja un comentario

Archivado bajo Karaoke Kriminal

Pink Floyd – Shine On You Crazy Diamond

(…)

—¿Alguna mujer misteriosa más te ha dejado una felicitación?

—Hoy no.

—Si fuera algo serio te lo hubiera dicho sin más, no te hubiera dejado una nota tan críptica. Eso solo pasa en las películas.

—Estaba pensando exactamente lo mismo.

El tiempo se detuvo uno o dos segundos.

—No dejes que el trabajo te pueda, ¿vale?

—Vale.    —Pues cuídate.

—Me cuidaré.

Colgó. Me preparé otro gimlet de vodka, bajé las luces y puse Wish You Were Here, de Pink Floyd. Avancé la aguja hasta Shine On You Crazy Diamond, la canción sobre la depresión mental de Syd Barrett, y puse el tocadiscos en repetición. Llamé a la RUC de Carrick y pregunté por el agente McCrabban.

—McCrabban al habla —dijo.    —¡Cristo bendito! ¿Todavía estás ahí?

—No deberías tomar el nombre de Dios en vano. Y sí, todavía estoy aquí.

(…)

McKINTY, Adrian. Oigo sirenas en la calle. Madrid : Alianza, 2013

Deja un comentario

Archivado bajo Karaoke Kriminal

Papamóvil

(…)

—Hace tiempo que no te veía, Sean —me dijo el padre O’Hare muy expresivamente, aunque quizás con un toque admonitorio. Y si existía ese toque, no me gustaba un carajo.

—Gran error, padre —dije.

—¿Qué?

—No se puede ser cura y llevar un BMW. Es totalmente inadecuado.

—Sean, estoy seguro de que ya sabes que eso que llaman el papamóvil lo fabrica la BMW.

—El Santo Padre sobrevivió a un intento de asesinato por intervención directa de Nuestra Señora de Fátima y por tanto puede hacer lo que le dé la gana en cuestión de vehículos; pero con el debido respeto, padre, usted todavía no ha llegado ahí.

(…)

McKINTY, Adrian. Oigo sirenas en la calle. Madrid : Alianza, 2013.

El PapaMóvil

La imagen, en Flickr y con licencia Creative Commons, es de Félix Bernet

Deja un comentario

Archivado bajo Cuentitos Negritos

Plastic Bertrand – Ca Plane Pour Moi

(…)

Detuve el coche a su lado y bajé la ventanilla.

—Hola —le dije.

Pareció sobresaltarse un poco.

—Oh, qué hay… ¿qué hace por aquí?

—Vengo de ver a su cuñado.

—¿Por Martin?

—Sí.

—¿Algo nuevo?

—Me temo que no. Era para atar algunos cabos sueltos.    Asintió, frunció el ceño y después sonrió.

—¿Qué demonios es esa música? —me preguntó.

—Es Plastic Bertrand.

—¿Y ese quién es?

—Un tipo de la new wave belga.

—¿Qué es la new wave?

—¡Dios mío! Quiero decir, supongo que por aquí conocen la rueda, ¿no? ¿Y el fuego?

Se echó a reír.

—¿No vivirán todavía en cavernas y cazarán mamuts lanudos?

—Más bien mejillones —y levantó la cesta.

—¿Quiere que la lleve? —pregunté.

—En coche no se llega a donde voy.

—¿Y dónde es?

—Abajo, a la orilla.

(…)

McKINTY, Adrian. Oigo sirenas en la calle. Madrid : Alianza, 2013.

Deja un comentario

Archivado bajo Karaoke Kriminal

Quince

(…)

—Hoy he estado cocinando. ¿Quiere un quince mientras pongo a hervir el agua?

—Suena delicioso.

—Pues espere a probarlos. Mi madre llevaba la panadería.

—¿Su madre pasó a mejor vida?

—Pues sí, pasó a mejor vida en la Costa del Sol —dijo con una carcajada. Se apartó un mechón rebelde de la cara. Me pilló mirándola. Me mantuvo la mirada un segundo más de lo que hubiera debido.

—Hace siglos que no tomo un quince. ¿Cómo los hace?

—Bueno —se rio—, cuando digo cocinando es un poco de farol, ¿no? La harina solo se usa para enrollarlos sobre la encimera.

—¿Y cómo lo hace?

—Son muy fáciles. Quince galletas integrales machacadas, quince nueces picadas muy finas, quince cerezas al marrasquino, quince malvaviscos de colores, una lata de leche condensada, harina y coco rallado. Se mezcla todo menos el coco. Se amasa hasta hacer una bola. Se divide la bola en dos y se hacen dos rollos gruesos.

—¿Y luego qué?

—Se espolvorea una tabla de cortar con harina y el coco.

—Y hay algo de una nevera, ¿no es cierto?

Sonrió.

—Se pasan los rollos por la harina y el coco y luego se envuelve cada uno bien apretado con film de plástico y se meten dos horas a enfriar. No puede ser más fácil. Mi ingrediente secreto son unos Smarties o, para la amiga de Harry, M&M, que son su equivalente americano.

(…)

McKINTY, Adrian. Oigo sirenas en la calle. Madrid : Alianza, 2013

 

Deja un comentario

Archivado bajo A Fuego Negro

Blondie – Hunging on the Telephone

(…)

El despertador de la radio me despertó a las 7:06. Ya llevaba varios días enredando con la alarma y la había programado exactamente para sonar en el momento en que terminaba el boletín de noticias de la BBC Radio Uno y ya solo ponían música. En estos días solo un loco puede querer despertarse con las noticias tal cual. Te podías fiar plenamente de que la BBC cumpliera sus horarios. Las palabras y el boletín se habían terminado, en efecto, y la canción era Hunging on the Telephone, de Blondie.

Escuché la canción, tuve una fugaz fantasía con Debbie Harry y salí de la cama.

(…)

McKINTY, Adrian. Oigo sirenas en la calle. Madrid : Alianza, 2013

Deja un comentario

Archivado bajo Karaoke Kriminal