Archivo de la etiqueta: Bruce Springsteen

Bruce Springsteen – State Trooper

(…)

Por el rabillo del ojo, Ben distingue el coche de la Patrulla de Caminos de California, aparcado en la mediana de la autopista.

Están al acecho, como la muerte.

(El cáncer, los ataques al corazón, los aneurismas: todos esperan pacientemente en la mediana.)

Ruega que el poli tenga algo mejor que hacer y repite para sí una canción de Springsteen («Mister state trooper, please don’t stop me, please don’t stop me, please don’t stop me»), no por temor a los años en la cárcel, sino porque supondría la muerte de O. Mira por el espejo retrovisor para si el poli arranca («Por favor, no me haga parar; por favor, no me haga parar»), pero no lo hace.

¡Carajo! Ben no puede respirar.

(…)

WINSLOW, Don. Salvajes. Madrid : Martínez Roca, 2011.

 

Deja un comentario

Archivado bajo Karaoke Kriminal

Bruce Springsteen – Streets of Philadelphia

(…)

 Ese invierno, si nevaba lo suficiente, era posible que la nieve llegara a colarse entre los cimientos y los cubriera por completo hasta que nadie pudiera saber si alguna vez había habido allí casa alguna. Me quedé contemplando la piedra ennegrecida y pensé en Lily, la niña de las trenzas. Se suponía que esta iba a ser la primera casa verdadera de la familia. Cuatro niños, había dicho Stacey.

Mientras caminaba por el jardín iba arrastrando una nube de polvo seco con los zapatos. Estaba deambulando por lo que en su día fuera el jardín trasero y al dejar caer la mirada sobre los cimientos nada obstaculizó mi visión de la avenida. Hacía un par de días que había pasado a toda prisa por ese mismo sitio, casi sin detenerme a mirar el solar vacío, cuando iba al encuentro de Ed Gradduk. Fue precisamente a Ed a quien se le ocurrió aquello de que el tipo que vivía allí era un espía ruso. Lo llamaba el Agente X y a su casa el cuartel general del KGB.

Hacía ya mucho tiempo de eso.

Salí del jardín y recorrí el camino de vuelta hasta mi camioneta con la letra de una vieja canción de Springsteen dándome vueltas en la cabeza: «I heard the voices of friends vanished and gone». Antes creía que era un buen tema.

(…)

KORYTA, Michael. El lamento de las sirenas. Barcelona : Mondadori, 2011.  P. 147

Deja un comentario

Archivado bajo Karaoke Kriminal

The Clash – Death or Glory

(…)

Quinn hizo el turno de primera hora en la librería, volvió a su piso, se estuvo ejercitando en el sótano, se duchó y se puso ropa interior térmica, una camisa de franela, unos vaqueros Levi’s y botas de excursionismo. Se preparó un plato congelado en el microondas, se lo comió, hizo una cafetera y se bebió la primera de tres tazas. Puso el London Calling en el aparato de música y escuchó Death or Glory sentado en el borde de su cama. Puso el Born to Run y subió a tope el volumen con Backstreets. Caminó por su dormitorio y sacó la pistola y el cinturón del cajón de debajo de su armario.

 (…)

PELECANOS, George P. Mejor que bien. Barcelona: Diagonal, 2002. p. 323D

The Class – Death or Glory

Deja un comentario

Archivado bajo Karaoke Kriminal

Bruce Springsteen & The E Street Band – Jungleland

(…)

Vespa le cogió la mano.

—No pasa nada.

Pero sí pasaba. Lo sabía. No había ido a ningún concierto ni acontecimiento deportivo en un «pabellón» desde hacía quince años. Antes le encantaba ir a conciertos. Recordaba haber visto a Bruce Springsteen y la E Street Band en el centro de convenciones de Asbury Park cuando iba al instituto. Una cosa que le extrañó, que percibió ya por aquel entonces, era que la línea que separaba un concierto de rock de un servicio religioso intenso no era tan gruesa. Hubo un momento, cuando Bruce tocó Meeting Across the River seguido de Jungleland —dos de las canciones favoritas de Grace—, en que ella, de pie, con los ojos cerrados y el rostro bañado en sudor, estaba claramente ida, absorta, temblando de gozo, el mismo gozo que había visto por televisión cuando una multitud se ponía en pie, temblorosa y con las manos en alto, en respuesta a las palabras de un telepredicador.

Le encantaba esa sensación. Y sabía que no quería volver a sentirla nunca más.

Grace apartó la mano de la de Carl Vespa. Él asintió como si lo entendiera.

—Vamos —dijo él con delicadeza.

(…)

COBEN, Harlan. En Sólo una mirada. Barcelona, RBA, 2005. p. 113

Meeting Across The River [Born To Run] 

Jungleland – [Born To Run]

Jungleland [Live in New York City]

Deja un comentario

Archivado bajo Karaoke Kriminal

Bruce Springsteen – The River

(…)

La tarde del domingo los ojos me quemaban y salí de casa. Soplaba mistral y hacía frío.

Aquel frío despiadado de marzo que hace que la primavera parezca muy lejana.

Había pensado dar una vuelta, pero cambié de idea, cogí el coche y anduve hacia el norte, por la antigua nacional 16.

Bruce Springsteen resonaba en los altavoces y en mi cabeza mientras atravesaba los pueblos de la costa, desiertos y barridos por el viento del noroeste.

Me detuve delante de la catedral de Traniu, frente al mar, y encendí un cigarrillo. La harmónica chirriaba en mis oídos y en el alma.

Las palabras terribles se habían escrito para mi desesperada soledad.

 

I remember us riding in my brother’s car

Her body tan and wet down at the reservoir

At night on them banks I’d lie awake

And pull her close just to feel each breath she’d take

Now those memories come back to haunt me

They haunt me like a curse.

 

Al alba me desperté tiritando de frío, en la boca el olor del humo. La mano todavía agarrada al móvil, que había observado un buen rato antes de hundirme en el sueño, pensando en telefonear a Sara.

(…)

CAROFIGLIO, Gianrico. En: Testigo involuntario. Barcelona : Ediciones Urano, 2010. p. 87

Bruce Springsteen – The River

Deja un comentario

Archivado bajo Karaoke Kriminal