The Supremes – Baby Love

(…) 

Otro mojito y un margarita más tarde era Cornelia quien estaba sobre el escenario. No recordaba cómo había logrado subir los escalones. Eran sólo cinco pero le habían parecido muy empinados. La luz la deslumbraba y anticipaba la fotofobia de la resaca que la aguardaría inexorablemente al día siguiente. Cogió el micro con la izquierda cuando ya sonaban los primeros acordes de la canción que había pedido: Baby Love, de The Supremes.

—Dale, rubia —le llegó desde el público.

Desgraciadamente no quedaron testimonios de su actuación, que fue, en palabras de Elin, memorable.

(…)

RIBAS, Rosa. En caída libre. Barcelona : Viceversa, 2011

Börek

(…)

Cuando por fin se despidieron, Cornelia volvió a la ducha. Después, envuelta en un albonoz de Jan, se calentó en el microondas unos restos de börek con espinacas que había comprado en el turco de la esquina. Lo comió de tres bocados de pie en la cocina y recordó demasiado tarde que había leído que una vez que las espinacas recalentadas pueden ser tóxicas. Se acordó de que muchos emperadores romanos, temerosos de morir envenenados, acostumbraban el cuerpo con pequeñas dosis de veneno. ¿Eran tres bocados de börek de espinacas recalentadas un veneo o un antiveneno?…

(…)

RIBAS, Rosa. Entre dos aguas. Barcelona : Ediciones Urano, 2011. p. 102

Y si quieres poner manos a la obra, te dejo un par de enlaces para experimentar:

Que aproveche!!

 

Los Bravos – Black Is Black

(…)

El día empezaba bien —dijo en voz alta con la boca llena de muesli.

En la radio sonaba Black Is Black.

Se levantó de un salto de la silla de la cocina y se puso a bailar con la cucharilla en la mano. Como no dominaba todavía los nuevos espacios, se dio un golpe en el codo contra el frigorífico, pero eso no la detuvo.

Black is black. I want my baby back”.

Los Bravos, uno de los grupos favoritos de su infancia. Manuel y ella los adoraban porque eran españoles. El cantante era berlinés, aunque se hiciera llamar Mike Kennedy y cantara en inglés. ¿Cómo era la coreografía que habían inventado para esa canción? Mientras se movía por la cocina, su cuerpo la iba recordando. Un movimiento demasiado amplio para las reducidas dimensiones de la habitación le costó un moratón en el muslo. No importaba. Black is Black. “I can’t choose, It’s too much to lose. My love’s toot strong”

  (…)

RIBAS, Rosa. En caída libre. Barcelona : Viceversa, 2011. p. 107

Los Bravos – Black is black

http://ia600805.us.archive.org/31/items/BlackIsBlack/58-Bravos-BlackIsBlack.mp3

Cuesta abajo y sin frenos

En caída libre es como me leí las tres novelas de Rosa Ribas protagonizadas por la inspectora Cornelia Weber-Tejedor. Me fueron gustando tanto que las devoré en un suspiro. Luego, he intentado espaciar los comentarios para no ser demasiado machacón, pero tengo que reconocer que para mí conocer a Rosa Ribas ha diso todo un todo un descubrimiento, y creo reconocer en Rosa a una novelista con un tremendo presente y un apasionante futuro. Toda una dama del crimen patrio aunque viva en tierras germánicas.

Y yendo al grano, En caída libre es la tercera novela de la serie. En anteriores episodios puedes leer lo que se comentó por aquí de Entre dos aguas, la puesta de largo de Cornelia en materia negrocriminal y Con anuncio, la confirmación de que estábamos ante una gran novelista y un gran personaje. También podrás encontrar algún cuentito negrito y alguna entrada en el Karaoke kriminal con Cornelia y su cuadrilla como protagonistas.

En algún comentario reciente he escrito que un escritor tan famoso como Michael Connelly suele llevar a sus personajes, sobre todo a Harry Bosch al límite. Algo parecido le pasa a Rosa Ribas y a Cornelia. No le deja que se instale, no le deja que descanse, no le deja que se acomode; hace que se mueva para resolver sus dudas…. y sobre todo hace que el personaje evolucione.

Y en este movimiento y en esta continuo cambio, nos encontramos con que esta novela es una historia de huida. De una supuesta huída hacia delante de Cornelia que, en un momento de su vida en el que todo son dudas y en el que no se encuentra especialmente contenta consigo misma aprovecha una oportunidad que le ofrece su trabajo para dar una vuelta de tuerca a su profesión, a su vida y a su rutina diaria. Así, con la excusa de resolver un caso, se tendrá que infiltrar entre las trabajadoras de la limpieza del aeropuerto de Frankfurt para descubrir una red contrabando de drogas.

Y Rosa Ribas nos va contando, despacito, los primeros pasos de la investigación, para posteriormente describirnos el penosos trabajo que supone para Cornelia ganarse la confianza de sus compañeras, que sus jefes vean que puede ser una mujer apta para darle a su faena diaria un plus…. Pero todo esto con tranquilidad y sin prisa, que el proceso de infiltración no es algo que se en un momento y sí algo lento y laborioso.

Paralelamente, mientras avanza la investigación vamos siendo espectadores del deterioro personal de la protagonista: de cómo va descuidando el lugar en el que vive, de cómo deja tirado a su hermano con toda la responsabilidad de los problemas que tienen sus padres, de cómo se esconde a la hora de tomar decisiones sobre su vida personal y de cómo acaba olvidándose de su propia salud.

Esta novela, pues, además de una novela negra tan buena como sus predecesoras, es un relato sobre la caída en barrena de su protagonista al pozo de la dejación. La descripción de un proceso lento aunque implacable que va ocurriendo de forma paralela a una investigación policial en la que también tienen protagonismo los aviones y algunas de las personas que trabajan y hacen posible que puedan despegar del suelo.

Rosa Ribas

En caída libre

Viceversa, 2011

Herman’s Hermits – No Milk Today

(…)

Veintiún días limpiando aviones.

Tenía razón Elin Herzog, la espalda le dolía tanto como después de las primeras jornadas. Al principio pensaba que se le pasaría a los pocos días, una de las expectativas que no se habían cumplido; la otra era que tal vez el cansancio físico la ayudaría a dormir. Pero el insomnio seguía. Caía agotada en la cama, el sueño no llegaba y cuando lo hacía era para abandonarla ahuyentado por cualquier sonido, una conversación en la calle, la dinamo de una vieja bicicleta una discusión en algún piso cercano. Se había levantado tan cansada que no había tenido tiempo ni ganas de bailar cuando en la radio empezó a sonar otra de sus favoritas. No Milk Today sólo la movió a comprobar, canturreándola, si le quedaba suficiente leche para el resto de la semana.

Mientras una hora después recorría con dos compañeras uno de los pasillos desnudos que conectan las zonas de embarque, aprovechó el comentario de una de ellas sobre sus pronunciadas ojeras para lamentarse una vez más de su penuria económica.

(…)

RIBAS, Rosa. En caída libre. Barcelona : Viceversa, 2011. p. 120

Donuts

(…)

De pronto notó un roce a si izquierda y se volvió sorprendida. Era Leopold Müller. Llevaba una bandeja con un café y dos donuts.

—¿Puedo?

No esperó su respuesta. Se sentó frente a ella.

—Uno es para mí; el otro, para usted.

—Es que no tengo hambre.

—¿Le pasa algo? Es la primera vez que la veo rechazando un donut. ¿No será la mala conciencia por lo de ayer? Como ve, no soy rencoroso. Le ofrezco un donut en son de paz.

El comentario consiguió hacerla reír. Tomó el donut sólo por cortesía, pero se lo comió en tres bocados. Tenía hambre, ahora lo notaba.

Miró su reloj, aún les quedaba algo de tiempo hasta la reunión del equipo de investugación. Ante la mirada divertida de Müller, se zampó dos donuts más.

—Parece usted Homer Simpson.

—Acaba usted de ganar mil puntos, Leopold.

—¿Le traigo otro donut?

—No, creo que voy a reventar de tanto azúcar. Mejor nos vamos, que la reunión es en diez mintutos, a las dos.

(…)

RIBAS, Rosa. En: Con Anuncio. Barcelona: Viceversa, 2009. p. 190

Aquí tienes la excelente receta de Donuts caseros de Pepekitchen

Anunciado queda

Es extraño cómo te aficionas a un autor o autora o cómo te haces incondicional de un personaje. En mi caso, sin tener ninguna referencia de Rosa Ribas me agencié su libro La detective miope simplemente porque me agradó cómo estaba editado. Bueno, por eso y porque era un libro finito y estoy un poco cansado de novelones que necesitan pasar de las 400 páginas para “desarrollar convenientemente los personajes”.

Y resulta que me encantó… y el encantamiento me hizo ponerme en marcha para seguir leyendo cosas de doña Rosa. Por ahí tienes un comentario sobre Entre dos aguas, que también me encantó, y algún cuentito cortito que también ha encontrado su sitio en el ciberespacio. Aun no lo he comentado pero no hace falta decir que Rosa Ribas me tiene cautivado, ¿no?.

Dos novelas había leído de Rosa Ribas y las dos eran chulas-chulas.. Con dos novelas tan distintas y tan redondas tenía interés por ver por dónde salía Cornelia en su segunda aparición. Me intrigaba un poco qué nos plantearía la autora sobre todo teniendo en cuenta que la primera aparición la germánica Cornelia tenía que moverse entre la comunidad de emigrantes españoles, y para eso le venía de perlas ser hija de una gallega que había emigrado a Alemania. Y mi duda era si se explotaría ese camino “hispánico” o no.

Pues no. En esta segunda novela nos plantea un argumento que nada tiene que ver con lo que habíamos leído en la primera entrega y le da a esta nueva novela un toque y una personalidad propia y original. Cornelia se sumerge en el mundo de la publicidad.

Para empezar, y ya lo hemos comentado, se pierde el toque hispano, que en adelante quedará limitado a la familia de Cornelia pero que no por ello hace a la protagonista menos cercana. Tampoco se pierde el tono entretenido de la narración. Es una historia que se lee muy fácil y muy bien. Y para seguir, nuestra protagonista se va a ver zarandeada emocionalmente por dos motivos: porque la historia con su pareja no le acaba de convencer y porque se ve atraída al precipicio de una relación complicada en su entorno laboral.

Me ha parecido interesante, así mismo, cómo se describen las tensiones dentro del equipo de investigación que organizan para solucionar este caso, y cómo de musiquilla de fondo suena la tonadilla de la homofobia. Y tampoco quiero dejar de lado cómo se nos describe un mundo, el de la publicidad, lleno de estrés, de tensiones, de personas brillantes, imaginativas e innovadoras… con la ciudad de Frankfurt como telón de fondo, como si fuera un personje más, ya que al fin y al cabo, es a ella a la que dedican en este caso sus esfuerzos los publicistas.

Anunciado queda: si todavía no conoces a Rosa Ribas ni a su tremenda heroína Cornelia Weber-Tejedor, haz un huequito entre tus lecturas porque te vas a encontrar con unas historias que están muy pero que muy bien.

Rosa Ribas

Con anuncio

Viceversa, 2009

La imagen es del blog Me gustan los libros